El gobernador bonaerense Axel Kicillof comenzó a acelerar su armado político con la mirada puesta en la sucesión de 2027. En ese esquema, dos de sus principales dirigentes cumplen un papel central: Carlos Bianco y Andrés “Cuervo” Larroque, funcionarios que combinan sus responsabilidades dentro de la administración provincial con una creciente actividad territorial.
La estrategia se desarrolla mientras el peronismo continúa atravesado por fuertes disputas internas. En ese escenario, el Movimiento Derecho al Futuro (MDF) busca consolidarse como una estructura propia, con presencia en los 135 municipios y capacidad para disputar el liderazgo del espacio de cara al próximo turno electoral.
La apuesta de Kicillof tiene dos caras. Por un lado, necesita defender la gestión provincial y sostener una narrativa política propia. Por otro, debe fortalecer una estructura territorial que le permita competir dentro del peronismo bonaerense y ampliar su espacio más allá de su núcleo más cercano.
Carlos Bianco es uno de los dirigentes más cercanos a Kicillof y uno de los principales encargados de sostener el discurso de la administración bonaerense.
Su permanencia junto al Gobernador atravesó distintas etapas de la gestión provincial y consolidó un vínculo político que lo convirtió en una de las figuras centrales del kicillofismo.

Ahora, Bianco enfrenta una doble tarea. Continuará con sus responsabilidades institucionales como ministro de Gobierno, pero al mismo tiempo deberá profundizar su presencia territorial y participar activamente de la construcción política del MDF.
La indicación es mantener el perfil que mostró hasta ahora, aunque sumando una dimensión política a su función de gestión. La intención no es convertirlo exclusivamente en un dirigente de campaña, sino utilizar su recorrido institucional para fortalecer la presencia del espacio en el territorio.
Durante las últimas semanas, Bianco recorrió Leandro N. Alem, Bragado, Chacabuco, Chivilcoy y Alberti. Las actividades combinaron anuncios y cuestiones vinculadas con la gestión provincial con encuentros políticos junto a sectores identificados con el kicillofismo.
La modalidad podría profundizarse durante los próximos meses: recorridas durante la jornada laboral, reuniones con dirigentes después de las actividades oficiales y una presencia cada vez más frecuente en los distintos distritos.
El propio Bianco buscó relativizar el nuevo rol y sostuvo que no modificará sustancialmente su estilo. “No voy a andar haciendo ninguna locura, voy a seguir manteniendo el mismo perfil que tengo”, afirmó.
Su principal fortaleza es justamente su cercanía con Kicillof. Conoce de primera mano la estrategia del Gobernador y puede trasladar al territorio el discurso que pretende instalar el MDF.
Andrés “Cuervo” Larroque juega otra partida dentro del armado. Su principal capital político es la experiencia acumulada durante años de construcción territorial, primero desde La Cámpora y posteriormente desde el espacio que conformó junto a Kicillof.
Como ministro de Desarrollo de la Comunidad, Larroque ocupa un lugar estratégico dentro del MDF y también participa de la expansión del armado kicillofista fuera de la Provincia de Buenos Aires.

El dirigente ya recorrió distintos puntos del país y, en algunas oportunidades, acompañó al propio Kicillof, mientras que en otras avanzó directamente con dirigentes y organizaciones interesadas en acercarse al espacio.
El objetivo es construir una alternativa política frente al Gobierno de Javier Milei, tanto en territorio bonaerense como en el plano nacional.
En la Provincia, buena parte de la estructura del MDF se apoya en organizaciones vinculadas a Larroque. La Plata funciona como uno de los principales puntos de referencia, mientras distintos municipios cuentan con locales, agrupaciones y referentes que participan del entramado político.
A diferencia de Bianco, cuya principal herramienta es la gestión, Larroque se mueve con mayor comodidad en el terreno del armado político. Los encuentros con intendentes forman parte de su agenda, pero también las reuniones con organizaciones sociales y distintos sectores que le permiten ampliar la llegada territorial.
Una de las señales más importantes del armado fue el respaldo de Larroque a Jorge Ferraresi, a quien presentó como candidato a gobernador durante un acto junto al exintendente de Avellaneda.
La escena funcionó como una señal política hacia el interior del peronismo bonaerense y mostró la existencia de distintos sectores que comienzan a confluir alrededor del MDF.

El perfil de Larroque como uno de los principales antagonistas de La Cámpora también puede convertirse en un activo político. Esa característica le permite acercarse a sectores del peronismo que quedaron alejados de Cristina Kirchner y Máximo Kirchner.
Pero esa misma identidad genera resistencias dentro del cristinismo y representa uno de los límites de su construcción. El desafío será ampliar el espacio sin profundizar las divisiones que atraviesan al peronismo.
Carlos Bianco y Andrés “Cuervo” Larroque cumplen funciones diferentes, pero forman parte de una misma estrategia diseñada alrededor de Axel Kicillof.
Uno aporta gestión, presencia institucional y discurso político. El otro suma territorio, estructura y capacidad de armado. La apuesta del Gobernador es que ambos perfiles funcionen de manera complementaria mientras el MDF busca consolidarse en los 135 municipios.
La discusión de 2027 ya comenzó dentro del peronismo bonaerense, aunque todavía falte más de un año para las elecciones. Las candidaturas, el rol de Cristina Kirchner y la posibilidad de establecer mecanismos para resolver las internas continúan siendo interrogantes abiertos.
Por eso, el MDF necesita mostrar fortaleza territorial antes de que llegue la etapa de definición de candidaturas. En ese proceso, Bianco y Larroque tendrán una misión central: defender la gestión de Kicillof, ordenar la tropa y transformar la identidad del Gobernador en una estructura política competitiva.
El desafío será ampliar esa construcción más allá del núcleo más cercano al mandatario. Para llegar con posibilidades a 2027, Kicillof deberá tender puentes con sectores del peronismo que hoy se encuentran enfrentados.
La recorrida por la Provincia, entonces, no es solamente una cuestión de agenda. Es también una forma de medir fuerzas, ordenar el territorio y comenzar a disputar el futuro del peronismo bonaerense.
ND