17/08/2026 - Edición Nº1287

Internacionales

Sucesión imperial

Japón deja a la princesa Aiko fuera del trono y reafirma la herencia masculina

17/08/2026 | La reforma protege el linaje paterno pese al fuerte respaldo social hacia una emperatriz y agrava las dudas sobre el futuro dinástico.



Japón volvió a cerrar la puerta a una posible emperatriz. La reciente modificación de las reglas de la Casa Imperial mantiene a Aiko, única hija del emperador Naruhito y la emperatriz Masako, fuera de la línea sucesoria pese a su creciente popularidad y al amplio respaldo social que existe para permitir que una mujer gobierne la dinastía.

La decisión adquirió todavía mayor repercusión después de que el príncipe heredero Akishino, hermano menor de Naruhito y próximo en la línea al Trono del Crisantemo, admitiera tener “sentimientos encontrados” frente a la reforma. Aunque evitó cuestionarla directamente, sostuvo que no observa diferencias entre hombres y mujeres a la hora de cumplir las responsabilidades de la familia imperial.


Aiko incrementó durante los últimos años sus compromisos oficiales mientras crecen en Japón las voces que reclaman permitir que una mujer pueda convertirse en emperatriz.

La ley establece que únicamente los varones descendientes por línea masculina pueden convertirse en emperadores. Eso significa que Aiko, de 24 años, no puede suceder a su padre. El primer heredero es Akishino, de 60 años, seguido por su hijo Hisahito, de 19. Después aparece el príncipe Hitachi, tío del actual emperador y de 90 años.

Una solución que vuelve a dejar afuera a las mujeres

El Parlamento modificó en julio la Ley de la Casa Imperial en medio de una preocupación cada vez mayor por la falta de integrantes y, especialmente, de hombres capaces de garantizar la continuidad de la dinastía.


El príncipe Akishino, hermano menor de Naruhito, es actualmente el primero en la línea de sucesión y será el heredero mientras se mantenga la regla exclusivamente masculina.

La reforma permitirá que las princesas conserven su condición dentro de la familia aun después de casarse con ciudadanos sin título, algo que hasta ahora implicaba abandonar la institución. Sin embargo, sus esposos e hijos no adquirirán estatus imperial.

También se habilitó un mecanismo mucho más controvertido: descendientes varones de antiguas ramas de la familia imperial podrán ser incorporados mediante adopción. La intención es que sus futuros hijos varones puedan reforzar la línea masculina sin modificar la prohibición que pesa sobre las mujeres.


El príncipe Hisahito, hijo de Akishino, ocupa el segundo lugar en la sucesión y es el único varón joven de la familia imperial con posibilidades actuales de llegar al Trono del Crisantemo.

La paradoja es que ese esfuerzo llega mientras distintas encuestas muestran un respaldo mayoritario a permitir una emperatriz. Sondeos realizados durante 2026 registraron porcentajes superiores al 60% y, en algunas mediciones, por encima del 80% a favor de abrir la sucesión femenina.

Japón ya tuvo emperatrices

La exclusión tampoco significa que nunca hayan existido mujeres en el máximo lugar de la institución. Japón tuvo ocho emperatrices reinantes a lo largo de su historia. La última fue Go-Sakuramachi, que gobernó entre 1762 y 1770.

La obligación de mantener exclusivamente una línea masculina fue incorporada formalmente a la legislación imperial a fines del siglo XIX y se mantuvo después de la Segunda Guerra Mundial.

Ahora, mientras Aiko asume cada vez más compromisos públicos, la institución enfrenta una contradicción difícil de ignorar: una de sus figuras jóvenes más populares no puede convertirse en emperatriz, mientras el país busca hombres de ramas alejadas para garantizar la supervivencia de una de las dinastías más antiguas del mundo.