La Pampa quiere anticiparse al impacto que el fenónemo climático El Niño pueda tener sobre una de las zonas productivas que comparte con la provincia de Buenos Aires y llevará al gobierno de Axel Kicillof una propuesta concreta: ampliar la capacidad de escurrimiento del Río V antes de que lleguen las lluvias más intensas.
La iniciativa surgió durante una recorrida del gobernador Sergio Ziliotto por la zona de Bernardo Larroudé, donde funcionarios pampeanos analizaron las obras realizadas este año y estudiaron nuevas intervenciones. El objetivo es sumar capacidad para evacuar el agua y reducir el riesgo de que una crecida termine afectando campos, caminos rurales, pasturas y la circulación de la producción.
La propuesta llegará ahora a las autoridades bonaerenses porque el comportamiento del Río V requiere una estrategia coordinada entre ambas provincias
El planteo llega en un momento particularmente sensible para el sector agropecuario. La NOAA elevó al 95% la probabilidad de que El Niño alcance una intensidad muy fuerte entre octubre y diciembre de 2026, en un escenario que puede modificar el régimen de lluvias sobre buena parte de Sudamérica.
La idea es profundizar las obras que ambas provincias ya realizaron en el límite interprovincial y aumentar la capacidad de evacuación del agua.
Durante la recorrida, los funcionarios pampeanos evaluaron la posibilidad de incorporar nuevas alcantarillas y otras intervenciones que permitan mejorar el escurrimiento del Río V.
No se trata de una obra pensada solamente para La Pampa. La zona ubicada sobre el límite entre ambas provincias conforma un territorio productivo donde una acumulación extraordinaria de agua puede generar problemas a ambos lados de la frontera.
En abril, La Pampa y Buenos Aires ya habían avanzado en una primera intervención en la zona del Meridiano V. A unos siete kilómetros al sur de la Ruta Nacional 188 se colocaron dos nuevos conductos y se reparó otro que se encontraba deteriorado.
Así, el sector pasó de tener tres ductos a contar con cinco en funcionamiento, aumentando la capacidad para evacuar el agua. Ahora, ante el cambio en las perspectivas climáticas, la Provincia busca que ese trabajo tenga una segunda etapa.
El antecedente que explica la preocupación está en 2016. Ese año, las abundantes precipitaciones provocaron un fuerte aumento del agua en superficie y afectaron sembrados y pasturas.
En territorio pampeano se estimó que unas 4.000 hectáreas habían quedado afectadas, mientras que la crecida también generó inconvenientes del lado bonaerense.
La posibilidad de que vuelva a presentarse un escenario de lluvias extraordinarias puso nuevamente al Río V en el centro de la planificación.
“Todos sabemos las consecuencias que ha tenido, así que estuvimos trabajando desde temprano en ese tema, planificando de qué manera hacemos las cosas lo mejor posible para tener el menor impacto negativo”, sostuvo Ziliotto al explicar el trabajo preventivo.
El Gobierno pampeano incorporó el seguimiento del Río V a su Programa Provincial de Prevención y Gestión Integral de Riesgos ante Eventos Hidrometeorológicos, pero la próxima decisión excederá las fronteras provinciales.
La propuesta que llegará a Buenos Aires busca justamente eso: que la prevención se haga antes de la emergencia y de manera conjunta.
El gobernador de La Pampa Sergio Ziliotto junto a funcionarios provinciales recorrió la zona del río V Para el campo, el problema no es solamente dónde termina el agua. Una crecida puede dejar lotes inutilizados, complicar la siembra y la cosecha, afectar pasturas y volver intransitables los caminos rurales que conectan los establecimientos con las rutas y los centros de comercialización.
Por eso, mientras los pronósticos empiezan a poner al Súper Niño en el centro de la agenda climática, La Pampa decidió mover una pieza antes de que llegue la primavera: proponerle a Buenos Aires más obras para que el Río V tenga mayor capacidad de desagüe y una eventual crecida encuentre una región productiva mejor preparada.