El Gobierno nacional comenzará formalmente este martes los preparativos para recibir al papa León XIV en la Argentina, en una visita que marcará el regreso de un pontífice al país después de casi cuatro décadas.
La secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, encabezará desde las 17 en Casa Rosada la primera reunión interdisciplinaria destinada a coordinar la logística y el esquema de seguridad para el viaje apostólico previsto entre el 8 y el 11 de noviembre.
El encuentro reunirá a representantes de diferentes áreas del Ejecutivo, autoridades de la Ciudad de Buenos Aires y referentes de la Iglesia Católica.
Por el Gobierno participarán, entre otros, la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva; la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello; el canciller Pablo Quirno y el secretario de Comunicación y Prensa, Fabián Fernández.
La reunión será el punto de partida de un operativo que deberá coordinar distintas jurisdicciones y fuerzas de seguridad ante una visita que se espera que movilice a miles de personas.

La Cancillería trabaja junto con la Nunciatura Apostólica y la Conferencia Episcopal en un recorrido que contempla actividades en Buenos Aires, Córdoba y Luján.
El esquema definitivo deberá contemplar no solamente los movimientos y actividades del pontífice, sino también la coordinación entre Nación, provincias y municipios involucrados.
Quirno buscó quitarle cualquier componente partidario a esa organización. “Es una visita del Papa a Argentina. Va a estar con argentinos. No tenemos que generar divisiones políticas entre nosotros”, sostuvo.
Según explicó el canciller, la coordinación cotidiana entre las fuerzas federales, provinciales y porteñas servirá como base para desplegar el operativo durante la estadía.
A casi tres meses del viaje, otro desafío empieza a tomar forma alrededor de la agenda de León XIV.
Referentes políticos, sindicales y empresariales ya hicieron llegar pedidos para mantener audiencias con el pontífice. También movimientos populares y organizaciones de cartoneros manifestaron su intención de concretar un encuentro en un barrio popular o un centro de reciclado.
Esas solicitudes anticipan una disputa por los espacios dentro de una agenda que tendrá tiempos limitados y un fuerte componente institucional, religioso y social.
El Gobierno aseguró que ya garantizó ante la Santa Sede las condiciones de seguridad y logística necesarias para concretar el viaje.

La dimensión histórica del acontecimiento estará dada también por un dato excepcional: será la primera visita de un Papa a la Argentina en casi cuatro décadas.
El último pontífice que llegó al país fue Juan Pablo II en 1987. Francisco, pese a haber nacido en Buenos Aires y conducir la Iglesia Católica durante años, nunca realizó una visita apostólica a la Argentina durante su pontificado.

Su llegada está prevista para el 8 de noviembre y formará parte de una gira regional que incluirá previamente Uruguay y finalizará en Perú.
Con el calendario ya confirmado, el Gobierno comenzará este martes a convertir esa expectativa en un operativo concreto. Seguridad, traslados, actividades multitudinarias y una creciente lista de pedidos de audiencias estarán entre los desafíos de una visita que promete trascender ampliamente la agenda religiosa.