Cada 17 de agosto, la figura de José de San Martín vuelve al centro de la escena en la Argentina. Este lunes se cumplen 176 años de su muerte en Boulogne-sur-Mer, Francia, y el país conmemora el Paso a la Inmortalidad del Libertador de Argentina, Chile y Perú.
Pero entre los homenajes apareció una historia bastante menos conocida. La Embajada de Irlanda en Argentina recordó el vínculo que unió a San Martín con John Thomond O’Brien, un militar nacido en Wicklow que terminó convirtiéndose en uno de sus hombres de confianza y participó de las campañas libertadoras en Chile y Perú.
La mención abre una ventana a una parte de la gesta sanmartiniana que suele quedar fuera de los relatos más difundidos. O’Brien había nacido en Irlanda en junio de 1786, fue soldado y marinero durante su juventud y combatió en España contra las fuerzas de Napoleón antes de cruzar el Atlántico.
Llegó al Río de la Plata en 1812, el mismo año en que San Martín regresó a Buenos Aires para incorporarse a la causa revolucionaria. Poco después, el irlandés se enroló en el Regimiento de Granaderos a Caballo y su destino quedó ligado al del futuro Libertador.
Hoy recordamos al General José de San Martín, y también un vínculo con Irlanda. 🇮🇪John Thomond O’Brien, nacido en Wicklow, fue su ayudante de campo y participó en las campañas de Chile y Perú. Una historia que refleja los profundos lazos históricos entre Inuestros países🇮🇪🤝🇦🇷 pic.twitter.com/WzYOpoBoF1
— Irlanda en Argentina (@IrlEmbArgentina) August 17, 2026
O’Brien se incorporó posteriormente al Ejército de los Andes y se desempeñó como ayudante de campo de San Martín. El Gobierno de Mendoza lo ubica junto al general en dos de las batallas decisivas de la campaña chilena: Chacabuco, en 1817, y Maipú, en 1818.
No fue simplemente un extranjero que pasó circunstancialmente por las filas patriotas. La propia cronología del Instituto Nacional Sanmartiniano registra a O’Brien acompañando personalmente a San Martín después de Chacabuco: el 11 de marzo de 1817 ambos iniciaron el viaje hacia Buenos Aires por el camino de Chacabuco. Dos años después, en febrero de 1819, volvieron a cruzar juntos la Cordillera de los Andes.
La relación continuó durante la preparación de la siguiente etapa del plan continental. En 1820, O’Brien fue uno de los firmantes del Acta de Rancagua, mediante la cual los jefes y oficiales del Ejército de los Andes ratificaron a San Martín como conductor de la fuerza que debía continuar la campaña emancipadora.
Después formó parte de la Expedición Libertadora del Perú, acompañó a San Martín en Huaura y posteriormente en Lima. El registro histórico del Gobierno mendocino señala además que estuvo presente durante el proceso que culminó con la independencia peruana y que luego fue enviado con trofeos de guerra a Santiago de Chile y Buenos Aires.
El vínculo de O’Brien con América no borró su relación con su país natal. Décadas después, su nombre también aparecería ligado a la propia historia política irlandesa.
El Instituto Nacional Sanmartiniano lo recuerda como “el fiel edecán de San Martín” y señala que encabezó una colecta de fondos destinada a apoyar la campaña por la emancipación católica en Irlanda, uno de los grandes movimientos políticos y sociales de ese país durante el siglo XIX.
Ese cruce de historias explica en parte por qué su figura conserva un significado especial en la relación entre ambos países. La inmigración irlandesa dejó una fuerte huella en la Argentina y algunos de sus protagonistas participaron directamente en la construcción política y militar de la nueva nación. El caso más conocido probablemente sea el del almirante Guillermo Brown, nacido en el condado irlandés de Mayo y considerado fundador de la Armada Argentina.
O’Brien siguió viajando entre Europa y América durante buena parte de su vida. Murió el 1 de junio de 1861 en Lisboa, mientras se encontraba nuevamente camino hacia Sudamérica. Sus restos fueron repatriados a la Argentina en 1938, donde recibió un funeral oficial.
La historia todavía tendría un último capítulo. En 2017, cuando se conmemoraron los 200 años del Cruce de los Andes, sus restos fueron trasladados desde el Cementerio de la Recoleta hasta Mendoza y finalmente inhumados en el Campo Histórico El Plumerillo, uno de los lugares más estrechamente vinculados con la preparación del Ejército de los Andes.
Más de dos siglos después de aquellas campañas, Irlanda volvió a poner este 17 de agosto el nombre de O’Brien junto al de San Martín. Una historia que comenzó a miles de kilómetros de los Andes y terminó formando parte de una de las gestas centrales de la independencia sudamericana.