Miles de personas llenaron Trafalgar Square, en Londres, para homenajear a Jason Arday, el sociólogo que hizo historia al convertirse en el profesor negro más joven de la Universidad de Cambridge y cuya muerte, a los 41 años, abrió una fuerte discusión en el Reino Unido sobre racismo, exigencia académica y responsabilidad institucional.
La vigilia del lunes fue convocada después de que Arday fuera hallado muerto el viernes 14 de agosto en Battersea, al sur de Londres. La Policía Metropolitana indicó que el fallecimiento es considerado inesperado, aunque no existen hasta ahora indicios de circunstancias sospechosas.
Los organizadores estimaron que alrededor de 30.000 personas participaron del homenaje. Hubo flores, discursos, música y un minuto de silencio. Muchos asistentes llevaron carteles con el mensaje “Rest in Power Professor Jason Arday”, mientras las ofrendas quedaron depositadas junto a la columna de Nelson.
La muerte ocurrió apenas nueve días después de que el académico renunciara a Cambridge, presionado por semanas de cuestionamientos públicos sobre su trayectoria y por acusaciones relacionadas con su tesis doctoral.
Arday llegó a Cambridge en 2023, cuando tenía 37 años, como profesor de Sociología de la Educación. Su nombramiento tuvo enorme repercusión porque había contado que fue diagnosticado con autismo durante su infancia, que no pudo hablar hasta los 11 años y que aprendió a leer y escribir durante su adolescencia.

Su trabajo se concentró especialmente en raza, educación superior, desigualdad, salud mental y neurodiversidad. También desarrolló iniciativas para acompañar a estudiantes provenientes de sectores históricamente marginados.
Pero su carrera comenzó a quedar bajo presión después de que aparecieran señalamientos sobre fragmentos de su tesis doctoral de 2015. Una investigación previa de la universidad que otorgó el doctorado no confirmó plagio deliberado y atribuyó los problemas detectados a errores razonables. Arday negó haber cometido plagio, aunque reconoció equivocaciones en su trabajo.
Posteriormente surgieron nuevos interrogantes sobre algunas de sus credenciales, actividades benéficas y logros personales. Cambridge decidió entonces abrir investigaciones sobre su trayectoria académica, sus antecedentes y el proceso que llevó a su contratación. Arday presentó su renuncia el 5 de agosto y sostuvo que las acusaciones, especulaciones y comentarios públicos habían tenido un profundo impacto sobre él y su entorno.

Después de su muerte, su familia denunció que Arday había soportado durante años una campaña de hostigamiento y desinformación. Sus defensores sostienen que el escrutinio adquirió características racistas y desproporcionadas, mientras otros reclaman que las dudas sobre su producción científica sean examinadas con independencia.
El caso quedó así en el centro de una discusión mucho mayor: cómo preservar la integridad académica sin convertir una investigación legítima en una persecución pública. Cambridge aseguró que continuará revisando lo ocurrido, mientras en el Reino Unido crecen los pedidos para determinar qué responsabilidades tuvieron las instituciones que rodearon a Arday durante las últimas semanas de su vida.