El 16 de agosto de 2000, antes de las 8 de la mañana, el presidente Fernando de la Rúa salió en helicóptero de la quinta de Olivos, se subió a su auto y fue hasta el departamento del ex presidente Raúl Alfonsín, sobre la avenida Santa Fe. Nadie del Gobierno había anunciado esa visita.
Alfonsín tenía 73 años, presidía el Comité Nacional de la UCR —el partido del propio Presidente— y acababa de poner una condición pública: si se comprobaba que el Gobierno había pagado sobornos a senadores para aprobar la ley de reforma laboral, él se iba de la política.
La reunión duró 40 minutos. Página/12 la contó al día siguiente, el jueves 17, con el título "Nada está claro sobre el Senado". Voceros de Presidencia dieron su versión de por qué el Presidente había ido hasta ahí a esa hora.
Según los voceros, a De la Rúa se le ocurrió pasar por el domicilio de Alfonsín para entregarle en mano la invitación al desfile del 17 de agosto.
El desfile existía y era el acto más importante del año: se cumplían 150 años de la muerte de José de San Martín. Empezaba a las 15 en la Plaza San Martín, en Retiro, y lo encabezaba el propio De la Rúa. Participaban 4.500 efectivos y 300 vehículos militares, entre ellos diez tanques. La columna se llamaba "Agrupación 17 de Agosto" y estaba al mando del general de brigada Eduardo Agustín Altuna.

Y acá está el detalle que explica todo: ese desfile marchaba por la avenida Santa Fe, desde Pueyrredón hasta Maipú. Es decir, por la misma avenida donde vivía Alfonsín.
De la Rúa viajó en helicóptero desde Olivos, antes de las 8 de la mañana y sin aviso, para invitar a alguien a un desfile que le iba a pasar por delante de su casa esa misma tarde.
Hubo tres puntos:

En público, De la Rúa negaba todo. Calificó de "absurda" la versión de los sobornos y recibió en Olivos a un grupo de senadores del Partido Justicialista para respaldarlos.
Esa noche, Alfonsín seguía trabajando en su despacho del Comité Nacional. No se había ido.
La Ley 25.250 flexibilizaba las condiciones de trabajo. El Gobierno la aprobó en Diputados con su propia mayoría, pero en el Senado necesitaba votos peronistas. Los consiguió el 26 de abril de 2000.
El apodo nació de una frase. Hugo Moyano, entonces jefe de la CGT disidente, denunció que el ministro de Trabajo, Alberto Flamarique, le había dicho que para los senadores tenía "la Banelco". Desde ahí, la ley quedó bautizada así.
El vicepresidente Carlos "Chacho" Álvarez pedía investigar. Dijo que, si las denuncias se comprobaban, sería un dato "terminal" para la credibilidad de la clase política.
Alfonsín nunca se retiró: siguió en actividad política hasta su muerte, en 2009.
La Ley 25.250 fue derogada en marzo de 2004 por la Ley 25.877, de ordenamiento laboral.
Recién en febrero de 2026 el Congreso volvió a sancionar una reforma laboral, esta vez impulsada por el presidente Javier Milei.
TM