18/08/2026 - Edición Nº1288

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De perder la visión a campeón del mundo: la historia de Gabriel Caparrós en el Blind Tenis

18/08/2026 | El deportista de Benito Juárez contó cómo pasó de guardar las raquetas a convertirse en el número 1 de tenis para ciegos.



En su Benito Juárez natal, en la región centro-sur de la provincia de Buenos Aires, Martín Caparrós practicaba varios deportes: fútbol, vóley y, sobre todo, tenis, disciplina en la que se recibió de profesor en 2019.

Sin embargo, la diabetes que arrastraba desde los 8 años terminó afectándole la visión durante la pandemia. "En nueve meses me comió las dos retinas", resumió sobre un proceso que comenzó en junio de 2020 y terminó con su última operación en mayo de 2021.

El impacto fue devastador. Guardó las raquetas, atravesó una fuerte depresión y pasó casi dos años encerrado. "Sin abrir la persiana, era como Charly García: de la cama al living", recordó.

El mate que cambió todo y cómo aprender Blind Tenis

El quiebre llegó una madrugada. Después de escuchar radio AM y los problemas de otras personas, se preguntó por qué a él no podía tocarle una adversidad.

Una mañana se levantó a las cinco y se preparó un mate sin ver. "Eso como que me despertó algo. Hice esto sin ver", relató. De a poco, apareció el Blind Tenis en su vida.

Con formación de tenista tradicional, Caparrós descubrió que su técnica no le servía. La pelota, de goma espuma con perdigones en su interior, es sonora y permite hasta tres piques; unas soguitas sobre el piso marcan el perímetro de la cancha. Nada de eso encajaba con lo que sabía.

La solución la encontró combinando su experiencia en otros deportes: aplicó una recepción similar a la del vóley y un recuerdo del fútbol. "Me acordaba que el arquero tenía un punto ciego entre las piernas", explicó, y sobre esa idea empezó a construir su propio juego. Hoy enseña con una metodología que él mismo inventó.


Gabriel Caparrós en El Living de News Digitales.

El debut en Polonia y el esfuerzo argentino

Su primer Mundial fue en Polonia, en 2023, con apenas seis meses de entrenamiento. Perdió, pero aprendió. Frente al número uno del mundo, el pakistaní Naqi Rizvi, escuchó una frase que lo marcó: "Vos vas a ser un gran jugador".

La profecía se cumplió rápido. En 2024, en Italia, se consagró campeón del mundo. Un rival italiano, sorprendido, le preguntó cómo era posible semejante salto en un año. Su respuesta sintetiza una identidad: "Los argentinos somos así".

Para Caparrós, la clave está en la cultura del sacrificio. "Porque no tenemos nada, nos cuesta todo", reflexionó, reivindicando al deportista amateur que entrena el doble para competir. "A mí, para ganarme un punto, me tenías que limpiar", graficó sobre su actitud en cada pelota.

Consultado por quienes la están pasando mal, dejó un consejo claro: no buscar objetivos a largo plazo, sino metas cortas y una estructura sólida en las cosas simples. "Levantate y tendé la cama", ejemplificó, convencido de que cada persona tiene "un gran poder y una misión".

Ahora, Caparrós se prepara para defender su corona en el Mundial de Lituania, que reunirá a unos 32 países. "Voy a intentar ganar cada punto que se me presente", aseguró. La expectativa es una sola: retener el título.