La crisis política que atraviesa Gianni Infantino al frente de la FIFA sumó un nuevo capítulo. La Federación Escocesa de Fútbol anunció que retira su apoyo al suizo para la reelección en el Congreso previsto para marzo de 2027.
Este movimiento profundiza la ruptura entre la conducción de la FIFA y las federaciones europeas nucleadas alrededor de la UEFA.
Ian Maxwell, director general de la federación, fue el encargado de comunicar la decisión con una frase clara: "La Federación Escocesa no votará por Gianni Infantino. Eso está en línea con la postura de la UEFA que nosotros hemos mantenido".
La declaración se produjo a siete meses de la elección clave para el futuro del organismo, en la que Infantino aparece por el momento como único candidato oficial.
Escocia se suma a la ola de federaciones europeas que ya habían dado el paso: Gales —la primera—, Inglaterra, Irlanda y también Serbia y Suecia decidieron romper públicamente con Infantino.
La lista, además, tiene a Nueva Zelanda como primer nombre fuerte por fuera de Europa: la federación oceánica retiró su apoyo hace pocos días y solicitó una revisión independiente del fallido proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE), que buscaba privatizar el 20% de los derechos comerciales del Mundial.

Para renovar su mandato, iniciado en 2016, el suizo de 54 años necesita el apoyo de la mayoría de las 211 asociaciones miembro de la FIFA.
Con el goteo continuo de rupturas europeas y con confederaciones enteras marcando distancia, el escenario que hasta hace dos meses parecía una reelección sin oposición se transformó en una elección abierta. La estrategia oficial deberá reconstruirse desde cero si Infantino quiere volver a ganar.
El movimiento de Escocia se produce apenas días después de que UEFA, Concacaf y AFC firmaran una carta abierta conjunta con dardos directos al mandamás. "El fútbol no pertenece a ningún individuo", señalaron las tres instituciones.
Y agregaron: "Cuando la confianza está rota por el engaño, cuando un individuo se sitúa por encima del colectivo que le ha confiado la autoridad, ese deber está abandonado".
Maxwell recogió el guante en su comunicado: "Obviamente ha habido fallos en el liderazgo, una falta de transparencia, una falta de diálogo con las federaciones miembros y es algo que debemos corregir. La transparencia y la gobernanza deben cambiar. En qué forma o a qué se parecerá, es algo todavía por debatir".