La investigación contra Facundo Moyano entra esta semana en una etapa clave: después de escuchar a quienes observaron desde afuera parte del episodio ocurrido en el barrio de Belgrano, la Justicia comenzará a reconstruir qué sucedió a partir de los testimonios de las personas que estuvieron con Candela Arizaga durante las primeras horas posteriores al hecho.
Este martes 18 de agosto fueron citados tres integrantes de la Policía de la Ciudad que tuvieron intervención directa aquella madrugada: el inspector Matías Ríos, Estefanía Verón, la agente que acompañó a la joven durante su traslado al Hospital Pirovano, y Silvana Salerno, integrante de la Brigada de Género que la entrevistó mientras permanecía internada.
Sus declaraciones adquieren particular importancia por una razón: Arizaga reconoció posteriormente que recuerda muy poco de lo ocurrido durante aquellas horas y atribuyó su comportamiento a un supuesto “brote psicótico”. Por eso, los investigadores buscan determinar ahora qué manifestó en los primeros momentos, cuál era su estado y si existen diferencias entre aquellas expresiones y la reconstrucción que realizó después ante la fiscal.

La causa investiga a Moyano por lesiones leves y privación ilegítima de la libertad en contexto de violencia de género, aunque tanto el exdiputado como la propia Arizaga sostienen que nunca existió una agresión.
La ronda de testimoniales comenzó la semana pasada con dos empleados de seguridad del edificio ViewPoint, la torre ubicada sobre Avenida del Libertador al 5400 donde se encontraba el departamento de Moyano. También declaró el vecino que llamó al 911 durante la madrugada del martes 4 de agosto.
Ahora la pesquisa se concentra en quienes tuvieron contacto con Arizaga después de que abandonara el edificio y terminara corriendo por las calles de Belgrano.
La importancia de esos relatos está relacionada con lo que la propia joven contó posteriormente bajo juramento. Durante su declaración reconoció extensas lagunas de memoria sobre aquella madrugada. “No recuerdo ni haber estado mal, todo me lo olvidé”, afirmó.
Arizaga dijo recordar que salió por el ascensor y comenzó a correr porque sentía que alguien la perseguía, aunque admitió que ni siquiera podía determinar si esa percepción era real. “Yo le pregunté a la policía si Facundo me estaba corriendo, si era real o una imaginación”, declaró ante la fiscal.
También aseguró recordar “poco y nada” de su encuentro con el chofer de un colectivo al que acudió en busca de ayuda. Es precisamente ese período el que ahora la Justicia intenta completar mediante las declaraciones de policías, médicos y otras personas que intervinieron antes de que Arizaga pudiera reconstruir públicamente lo sucedido.
La declaración judicial de Arizaga también dejó otro elemento que había quedado afuera de su relato ante las cámaras: reconoció haber consumido cocaína aquella noche.
Según contó, después de regresar con Moyano de la cancha de River comenzaron a mirar una película y, como no tenía sueño, consumió la sustancia. Aseguró que pertenecía a ella y desvinculó al exdiputado: “Yo tenía mi propia droga”, afirmó.
Cuando salió de la fiscalía, sin embargo, evitó responder la pregunta de los periodistas sobre el consumo de estupefacientes. Sí habló extensamente del supuesto brote que, según su explicación, provocó las alucinaciones y la pérdida de memoria.

En un punto, en cambio, su postura se mantuvo sin cambios tanto dentro como fuera del expediente: negó haber sufrido violencia por parte de Moyano.
Ante la fiscal aseguró que nunca había padecido agresiones físicas ni verbales de parte del sindicalista, dijo no recordar haber afirmado que él la golpeara o le impidiera salir del departamento y pidió que se levantaran las restricciones que les impedían mantener contacto.
“Es un garrón no poder hablar por esto que ni pasó, y no sé cómo llegamos hasta acá”, sostuvo bajo juramento. Frente a las cámaras fue igualmente categórica: “Para nada, chicos. Para nada. De haber sido así, lo hubiera dicho, obviamente”.
La investigación continuará este miércoles 19 y jueves 20 de agosto con nuevas declaraciones consideradas relevantes para reconstruir el episodio. Entre las personas convocadas aparecen profesionales médicos y la empleada doméstica de Moyano.
La ronda prevista se extenderá hasta el lunes 31 de agosto, cuando deberán presentarse familiares de Arizaga.
Con esos testimonios, la fiscalía buscará contrastar el relato posterior de la joven con las observaciones y manifestaciones registradas inmediatamente después del episodio. El objetivo será establecer qué ocurrió realmente durante una madrugada sobre la que la principal protagonista asegura conservar apenas recuerdos fragmentarios.
Una vez incorporadas esas pruebas y evaluado el resto de los elementos reunidos, la Justicia deberá definir el futuro de la investigación: si existen elementos para avanzar con la causa contra Moyano o si corresponde cerrar el expediente.