Las exportaciones argentinas de carne ovina registraron un crecimiento del 34% en volumen durante el primer semestre de 2026, en comparación con el mismo período del año pasado, mientras que las divisas generadas aumentaron 46%, según informó la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca del Ministerio de Economía.
Entre enero y junio se exportaron 4.669.757 kilogramos peso producto frente a los 3.497.311 registrados en igual período de 2025. A su vez, el valor promedio por tonelada exportada aumentó 10% interanual, en un contexto de mayor demanda internacional de proteínas animales.
El desempeño exportador se suma a un desafío que atraviesa a toda la cadena ovina argentina: transformar el crecimiento de la producción y de las ventas externas en una mayor valorización del producto y en una presencia más fuerte tanto en los mercados internacionales como en el consumo interno.

Argentina cuenta actualmente con 44 destinos de exportación habilitados para sus productos cárnicos ovinos. La Unión Europea mantiene su lugar como principal mercado, mientras que los países de Medio Oriente muestran un creciente dinamismo y aumentaron sus compras de carne ovina argentina.
La ampliación de los destinos representa una oportunidad para una cadena que busca ganar escala y mejorar el valor obtenido por cada animal. El incremento del precio promedio de exportación registrado durante el primer semestre constituye, en ese sentido, una señal favorable para el sector.
El crecimiento también aparece en un momento en el que los productores y referentes de la actividad buscan cambiar la forma en que se posiciona la carne ovina ante los consumidores.
En Argentina, el consumo de carnes supera los 114 kilos por habitante y se concentra principalmente en carne vacuna, aviar y porcina. Frente a ese escenario, la cadena ovina apunta a construir una mayor demanda a partir de productos diferenciados y cortes de mayor valor.
El objetivo no pasa solamente por aumentar los volúmenes producidos, sino también por mejorar el peso de faena, avanzar en la comercialización de cortes y posicionar al ovino como una carne de alta calidad.
Ese camino fue señalado en 2025 por Juan Portela, secretario de la Asociación Criadores Hampshire Down Argentina y productor bonaerense, quien en una entrevista con Newsdigitales planteó la necesidad de que el consumidor deje de asociar exclusivamente al ovino con el tradicional consumo de cordero.
La experiencia de otras carnes muestra el potencial de esa transformación. En el caso del cerdo, el desarrollo de animales más pesados y la incorporación de cortes diferenciados permitió ampliar las alternativas de consumo y agregar valor a la producción.
Para la cadena ovina, la posibilidad de replicar parte de ese proceso aparece como una de las claves para consolidar el crecimiento. La incorporación de nuevos mercados, la mejora de los precios de exportación y el desarrollo de una oferta de cortes de mayor valor pueden contribuir a fortalecer una actividad con fuerte presencia en las economías regionales.
Los resultados del primer semestre de 2026 muestran que existe demanda internacional. El desafío para la Argentina será aprovecharla para producir más, vender mejor y darle a la carne ovina un lugar más relevante dentro de la oferta de proteínas animales del país.