La morosidad de las familias no para de crecer: acumula 19 meses consecutivos de subas y alcanzó un máximo desde la salida de la Convertibilidad. En ese escenario, la Legislatura porteña aprobó una ley impulsada por Leandro Santoro para facilitar la refinanciación de deudas.
Las personas que viven en la Ciudad de Buenos Aires y tienen deudas atrasadas de tarjetas de crédito o préstamos personales pueden acceder a un programa que permite refinanciarlas con una tasa fija de hasta el 35% nominal anual (TNA) y un plazo de devolución de al menos 24 meses.
El beneficio no está disponible para todos los deudores: exige determinados niveles de mora, ingresos y endeudamiento familiar. Además, hay tiempo hasta el 13 de octubre de 2026 para solicitarlo y el trámite se realiza directamente ante alguno de los diez bancos que ya adhirieron.
Las familias porteñas podrán refinanciar sus deudas de tarjetas de crédito y préstamos en mora con más plazo y una tasa de interés fija. Es un alivio para la clase media que trabaja, se esfuerza y quiere ponerse al día.
— Jorge Macri (@jorgemacri) July 13, 2026
Las nuevas alternativas de refinanciación estarán…
El Programa de Desendeudamiento Familiar y Personal fue creado a partir de la Ley N° 6.959, aprobada por la Legislatura porteña.
Con las últimas incorporaciones, ya son diez las entidades financieras adheridas:
Según informó la Administración Gubernamental de Ingresos Públicos (AGIP), el trámite no se realiza ante el organismo porteño, sino directamente en alguno de los bancos participantes.
Cada entidad analiza la situación del solicitante y solicita la documentación necesaria para comprobar que cumple con las condiciones establecidas por la normativa.
El programa no perdona ni elimina la deuda. El mecanismo consiste en otorgar un nuevo crédito destinado exclusivamente a cancelar o refinanciar obligaciones anteriores, pero con un plazo mayor y una tasa de interés fija.
La tasa nominal anual no puede superar el 35%, mientras que el plazo mínimo para devolver el dinero es de 24 meses. Los bancos, de todas maneras, pueden ofrecer condiciones todavía más favorables.
Para ingresar al programa es necesario cumplir simultáneamente con una serie de requisitos.
El primero es tener deudas por tarjetas de crédito o préstamos personales otorgados por entidades financieras reguladas por el Banco Central.
Además, el solicitante debe:
Uno de los puntos centrales es el tipo de deuda que puede refinanciarse. No ingresan las obligaciones contraídas con billeteras virtuales ni con financieras no bancarias.
Es decir, una persona endeudada exclusivamente a través de aplicaciones o prestamistas que no estén comprendidos dentro del sistema financiero regulado no podrá utilizar este mecanismo para refinanciar esos compromisos.
La normativa también establece límites vinculados con el patrimonio del solicitante.
Quedan afuera quienes sean propietarios de más de un inmueble o tengan vehículos con menos de cinco años de antigüedad. En este último caso existe una excepción cuando el vehículo es utilizado para trabajar y esa situación puede acreditarse.
También se excluye a quienes tengan embarcaciones, aeronaves u otros bienes considerados suntuarios sujetos a registro.
Hay restricciones, además, para quienes posean plazos fijos, bonos, títulos, acciones, fondos comunes de inversión o moneda extranjera por un valor superior al monto de la deuda que buscan refinanciar.
Tampoco pueden ingresar quienes hayan comprado moneda extranjera durante el período en el que se generaron las obligaciones que ahora pretenden incluir en el programa.
El procedimiento comienza directamente en una de las diez entidades adheridas. El interesado debe consultar allí qué documentación necesita presentar para demostrar que cumple con los requisitos.
Luego, el banco analiza la solicitud y, en caso de aprobarla, informa las condiciones definitivas de la refinanciación.

La fecha límite para iniciar el trámite es el 13 de octubre de 2026.
Para incentivar a las entidades financieras a participar, la Ciudad estableció una reducción del 50% en el impuesto sobre los Ingresos Brutos correspondiente a los intereses obtenidos por estos créditos.
La legislación también contempla una línea especial mediante Ciudad Microempresas S.A.U. para emprendedores y trabajadores no registrados con determinadas deudas y atrasos, bajo parámetros similares a los establecidos para el programa general.