18/08/2026 - Edición Nº1288

Internacionales

Mandato renovado

Zambia reeligió a Hakainde Hichilema y espera convertir estabilidad en empleo

18/08/2026 | El presidente obtuvo cerca del 60% de los votos; ahora deberá sostener las reformas, atraer inversiones y reducir el costo de vida.



Hakainde Hichilema fue reelegido presidente de Zambia con cerca del 60% de los votos válidos, frente al 38% obtenido por su principal rival, Brian Mundubile. El resultado le entrega continuidad política a un país que salió de una larga reestructuración de deuda, pero también eleva la presión para que la estabilización económica llegue a los hogares.

Zambia fue en 2020 el primer Estado africano en dejar de pagar su deuda soberana durante la pandemia. El primer mandato de Hichilema, iniciado en 2021, estuvo marcado por negociaciones con acreedores, disciplina fiscal y un programa financiero internacional. Esas medidas ayudaron a ordenar las cuentas, aunque la sequía, los apagones, la debilidad de la moneda y el encarecimiento de los alimentos limitaron la recuperación cotidiana.

La economía, la primera prueba del nuevo mandato

La reacción inicial de los mercados fue tranquila. Para los inversores, la victoria reduce la posibilidad de un cambio brusco en las políticas económicas. El nuevo período, sin embargo, tendrá una prueba inmediata: el gobierno busca conseguir antes de fin de año otro programa de asistencia, luego de que un acuerdo por 1.700 millones de dólares terminara en enero.

El desafío más visible será transformar estabilidad en crecimiento y trabajo. Zambia es el segundo productor de cobre de África y aspira a elevar su extracción anual hasta tres millones de toneladas, casi tres veces el nivel actual. El metal es esencial para redes eléctricas, construcción, vehículos y tecnologías vinculadas con la transición energética. Esa demanda mundial convierte al subsuelo zambiano en una oportunidad estratégica, pero también aumenta la dependencia de un solo producto.

El cobre y la energía, dos claves para el crecimiento

La electricidad es el principal límite. Buena parte del sistema depende de represas, de modo que una sequía puede reducir la generación y obligar a aplicar cortes que paralizan minas y fábricas. La intensificación prevista de El Niño amenaza con repetir ese problema. Si baja la energía disponible, también puede caer la producción de cobre justo cuando el gobierno necesita más exportaciones e ingresos fiscales.

Hichilema, economista y empresario antes de llegar al poder, ganó en 2021 luego de varios intentos presidenciales y prometió instituciones más abiertas. En su segundo mandato deberá proteger la independencia del banco central, mantener cuentas transparentes y, al mismo tiempo, financiar infraestructura y servicios públicos. Esa combinación suele ser difícil: un ajuste demasiado rígido puede profundizar el malestar; un gasto sin respaldo puede reconstruir la crisis de deuda.

La elección no cierra la discusión económica, sino que abre una etapa más exigente. Los votantes concedieron continuidad, pero esperan resultados concretos en salarios, alimentos, luz y empleo. El futuro de Zambia dependerá de que la riqueza del cobre llegue más allá de las estadísticas y se convierta en una mejora perceptible para su población.