Estados Unidos enfrenta una paradoja tecnológica que resume parte de su competencia industrial con China. En septiembre de 2024, el Ejército solicitó una excepción para adquirir un robot cuadrúpedo Unitree Go2 EDU U1, una batería adicional y un sistema de teleoperación porque las ofertas nacionales disponibles no cumplían suficientemente los requisitos de la misión. La figura utilizada fue una excepción por falta de disponibilidad, un mecanismo que permite apartarse de las preferencias de compra estadounidense cuando no existe producción local suficiente y adecuada. El equipo estaba destinado a investigaciones del Army Research Laboratory y el expediente oficial destacaba su movilidad y capacidad de programación.
Menos de dos años después, Unitree pasó a ocupar un lugar completamente distinto en la estrategia de seguridad estadounidense. En junio de 2026, el Departamento de Defensa incluyó a Hangzhou Yushu Technology, nombre corporativo de Unitree, entre las compañías militares chinas identificadas bajo la Sección 1260H y la describió como contribuyente a la base industrial de defensa china. En julio, la FCC amplió además su Covered List a nuevos modelos de robots avanzados fabricados en el extranjero, incluidos cuadrúpedos y humanoides, por riesgos relacionados con cadenas de suministro, conectividad y ciberseguridad. La medida no retira automáticamente modelos ya autorizados y tampoco impide por sí misma las compras del gobierno federal.
El cambio resulta todavía más significativo porque la historia tecnológica de estos robots tiene raíces profundas en la investigación estadounidense. El Ejército impulsó desde 2009 la Robotics Collaborative Technology Alliance junto con instituciones como MIT, University of Pennsylvania, Carnegie Mellon y el Jet Propulsion Laboratory para desarrollar movilidad autónoma y sistemas robóticos capaces de acompañar a soldados en terrenos complejos. En el MIT, investigaciones posteriores desarrollaron actuadores modulares de bajo costo para pequeños cuadrúpedos capaces de ejecutar movimientos extremadamente dinámicos. No existe evidencia de que Washington financiara directamente a Unitree: el punto central es que buena parte del conocimiento científico circuló abiertamente y pudo alimentar avances posteriores en toda la industria.
China convirtió esa base tecnológica global en un problema distinto para Washington: escala industrial. La documentación presentada por Unitree ante la Bolsa de Shanghái señala que la compañía vendió más de 30.000 robots cuadrúpedos entre 2022 y septiembre de 2025, incluidos 17.946 solamente durante los primeros nueve meses de 2025. La empresa también informó más de 5.500 humanoides despachados durante 2025 y unos 1.699 millones de yuanes de ingresos ese año. Su plan de expansión contempla nuevas inversiones en modelos de inteligencia artificial, cuerpos robóticos, productos y capacidad de fabricación, una señal de que la competencia ya no se limita al laboratorio sino a quién puede producir estas máquinas en grandes cantidades.
El nuevo robot humanoide de Unitree salta 2 metros y alcanza los 12,66 m/s, batiendo récords humanoshttps://t.co/s9GWFnlgX1 pic.twitter.com/fjy1nGuFfz
— Embajada de China en España (@ChinaEmbEsp) August 18, 2026
La controversia tampoco permite afirmar simplemente que Unitree fabrique robots militares para China. Las condiciones de uso de la propia compañía prohíben emplear sus productos para determinados fines militares que comprometan la seguridad nacional, además de actividades relacionadas con terrorismo o armas de destrucción masiva. Al mismo tiempo, el Pentágono sostiene que Unitree forma parte de la dinámica china de fusión militar-civil por sus vínculos indirectos con estructuras estatales y programas industriales. Esa diferencia entre la posición comercial de la empresa y la evaluación estratégica estadounidense explica por qué los robots de propósito general se han convertido en una nueva frontera regulatoria.
Vídeo del nuevo humanoide Unitree que rompe récords de la Copa Mundial de Robótica Humanoide 2026. pic.twitter.com/QEZuFM9lMW
— Revista Político (@RevistaPolitico) August 18, 2026
La historia del Go2 deja así una advertencia mayor para Estados Unidos: liderar la investigación no garantiza dominar el mercado que nace de ella. El mismo Ejército que financió durante años avances en locomoción robótica llegó a documentar que no encontraba una alternativa doméstica suficiente para una adquisición concreta de Unitree. Ahora Washington intenta reducir riesgos sobre tecnologías capaces de recopilar datos, operar de forma remota y desplazarse físicamente por instalaciones sensibles. La inferencia estratégica es clara: la próxima etapa de la disputa con China no dependerá solamente de quién invente el mejor robot, sino de quién consiga fabricar sus componentes, abaratarlo y construir una cadena de suministro suficientemente grande como para no depender del rival.
.@Marronhormi nos trae a Don Alicio, nuestro perro robot Go2 de Unitree Robotics #PedrocheEH pic.twitter.com/wt5yTeK7Cx
— El Hormiguero (@El_Hormiguero) December 17, 2025