El peronismo activó una negociación para reincorporar a Raúl Jalil y Osvaldo Jaldo al armado nacional de cara a 2027, aunque el acercamiento tendrá una condición central: que ambos gobernadores demuestren con sus votos en el Congreso que están dispuestos a alinearse con el espacio opositor.
La decisión surgió de una cumbre en la que participaron gobernadores, dirigentes parlamentarios y referentes de distintas corrientes del PJ. Allí se resolvió enviar dos emisarios para iniciar las conversaciones: Gerardo Zamora buscará acercar posiciones con Jaldo, mientras que Ricardo Quintela hará lo propio con Jalil.

El kirchnerismo dejó en claro que no pretende cerrarles la puerta, pero tampoco está dispuesto a aceptar un regreso sin condiciones. Cerca de Cristina Kirchner y Máximo Kirchner plantearon que los mandatarios deberán acompañar al peronismo en votaciones clave, entre ellas la defensa de las PASO y otras iniciativas que lleguen al Congreso durante los próximos meses.
La discusión tiene un fuerte componente electoral. Tanto Jalil como Jaldo mantienen un vínculo fluido con la Casa Rosada y se diferenciaron de la estrategia de Fuerza Patria, al igual que el gobernador salteño Gustavo Sáenz. Del otro lado, Axel Kicillof, Sergio Ziliotto, Gildo Insfrán, Ricardo Quintela y otros mandatarios sostienen una posición más cercana al armado opositor.

El escenario es especialmente complejo en Tucumán, donde Jaldo mantiene una disputa abierta con el exgobernador Juan Manzur. El peronismo nacional busca evitar una ruptura que termine favoreciendo a La Libertad Avanza, pero ya dejó trascender que podría impulsar una candidatura propia si el mandatario tucumano decide profundizar su alianza con Milei.

En Catamarca, en cambio, Jalil cuenta con una relación política con Lucía Corpacci, cercana al kirchnerismo. El gobernador analiza su futuro político y podría buscar una banca en el Senado, aunque la Casa Rosada tendría otros planes: pretende que continúe al frente de la provincia y aproveche una interpretación de la Constitución local para competir por un nuevo mandato.

El desafío del PJ es cerrar esas diferencias sin apurar los tiempos. Mientras algunos sectores quieren incorporar cuanto antes a los gobernadores norteños, el espacio que responde a Kicillof mantiene una postura más cautelosa y considera que todavía hay margen para negociar.
La apuesta, en definitiva, es reconstruir una estructura nacional competitiva para 2027. Pero el mensaje que surgió de la última cumbre fue claro: Jalil y Jaldo pueden volver al peronismo, aunque esta vez deberán demostrar de qué lado están antes de ocupar un lugar en la mesa.