La diputada nacional Victoria Tolosa Paz presentó un proyecto de ley para crear un nuevo Sistema Nacional de Trazabilidad de Medicamentos de Alto Riesgo y de sus Ingredientes Farmacéuticos Activos (SINTRAMAR-IFA), con el objetivo de reforzar el control sobre sustancias medicinales que puedan generar abuso, dependencia o ser desviadas hacia circuitos ilegales.
La iniciativa busca modificar el esquema actual de seguimiento de medicamentos para incorporar no solamente a los productos terminados, sino también a los Ingredientes Farmacéuticos Activos (IFA), es decir, las sustancias que constituyen el componente farmacológicamente activo de un medicamento.
La propuesta plantea un seguimiento digital, unitario y en tiempo real desde la importación o producción de una sustancia hasta su utilización o dispensa al paciente.
El proyecto surge en un contexto marcado por los casos de intoxicación y muertes asociados a opioides sintéticos, especialmente el fentanilo, y por otros episodios de desvío de medicamentos de alto riesgo, como el propofol.
En sus fundamentos, Tolosa Paz sostiene que esos episodios expusieron "una debilidad estructural" en los mecanismos actuales de control.
NO LE CONOCEMOS LA VOZ AL MINISTRO LUGONES
— Victoria Tolosa Paz (@vtolosapaz) August 13, 2025
El fentanilo contaminado sigue matando y el ministro de Salud aún no dio explicaciones. Desde la Comisión de Acción Social y Salud Pública de @DiputadosAR exigimos saber por qué fallaron los controles y qué medidas se tomaron.
En 2016,… pic.twitter.com/1FSik1WS7c
El SINTRAMAR-IFA sería obligatorio para todas las personas humanas o jurídicas que participen de la cadena de importación, producción, elaboración, fraccionamiento, almacenamiento, distribución y dispensa.
Cada operación debería quedar registrada en una plataforma digital: traslado, almacenamiento, producción, distribución, comercialización, transformación y entrega.
En el caso de los IFA, el sistema debería permitir reconstruir su transformación, fraccionamiento, dilución, comercialización y destino final dentro del proceso productivo o asistencial.
La propuesta establece además que cada unidad mínima de un medicamento de alto riesgo y de sus ingredientes activos deberá contar con una identificación única, irrepetible y persistente, vinculada de manera inequívoca con un número de lote y su origen.
Uno de los cambios centrales sería tecnológico. La autoridad de aplicación debería desarrollar una plataforma digital específica para el SINTRAMAR-IFA, conectada con el actual Sistema Nacional de Trazabilidad de Medicamentos, creado por la Resolución 435/2011 del Ministerio de Salud.
A su vez, la plataforma debería poder vincularse con los sistemas electrónicos de stock y las historias clínicas de las instituciones sanitarias.
La intención es que cada movimiento pueda registrarse automáticamente y en tiempo real, permitiendo generar alertas frente a comportamientos considerados anómalos.
De acuerdo con los fundamentos, la utilización de herramientas de análisis masivo de datos permitiría pasar de un sistema predominantemente reactivo a otro con capacidad preventiva, capaz de detectar patrones inusuales de producción, distribución o prescripción.
El informe que firmamos hoy en la Comisión Investigadora incluye un conjunto de 20 recomendaciones claves para evitar que una tragedia como la del fentanilo contaminado vuelva a repetirse en nuestro país.
— Victoria Tolosa Paz (@vtolosapaz) December 2, 2025
Quiero agradecer especialmente a mis colegas y autoridades de la… pic.twitter.com/KtLh2zXpL2
El proyecto también introduce cambios en la prescripción. Todos los Medicamentos de Alto Riesgo deberían ser prescriptos mediante receta electrónica nominal vinculada al DNI del paciente y a la matrícula del profesional que intervenga.
En el caso de los medicamentos inyectables utilizados dentro de instituciones sanitarias, la receta electrónica o el registro de aplicación debería incorporar obligatoriamente el número de lote específico de la unidad utilizada.
La misma exigencia se aplicaría cuando el registro forme parte de una foja anestésica, protocolo o documentación correspondiente al procedimiento médico.
De esta manera, el sistema buscaría vincular tres elementos: el medicamento utilizado, el paciente que lo recibió y el profesional responsable de la indicación o aplicación.
Otra de las herramientas previstas es la posibilidad de bloquear preventivamente lotes completos de medicamentos inyectables o incluso unidades individuales cuando exista una sospecha de adulteración, contaminación o irregularidad en la cadena de custodia.
La autoridad de aplicación debería notificar inmediatamente a las autoridades judiciales y de seguridad correspondientes.
El mecanismo apunta a reducir el tiempo entre la detección de una anomalía y la inmovilización de los productos potencialmente peligrosos.
Para los autores del proyecto, esa velocidad resulta especialmente relevante en medicamentos de alta potencia farmacológica, donde una alteración de concentración o pureza puede tener consecuencias graves.
La implementación supondría nuevas obligaciones para prácticamente todos los actores que intervienen en la cadena.
Laboratorios, importadores, elaboradores, fraccionadores, distribuidores, establecimientos sanitarios y otros operadores alcanzados deberían registrar las operaciones correspondientes en la plataforma.
Además, los procesos de producción, logística, almacenamiento y utilización final de los medicamentos de alto riesgo deberían contar con la intervención de un profesional farmacéutico o equivalente registrado como responsable del proceso de trazabilidad.
El incumplimiento podría derivar en multas, suspensiones operativas e inhabilitaciones profesionales. Cuando correspondiera, también podría generar una denuncia penal, particularmente frente a indicios de contaminación, adulteración, desvío o pérdida de integridad de los medicamentos o sus IFA.