Es la única testigo que estuvo dentro de la casa cuando Romina Calvo fue asesinada y podría aportar detalles decisivos sobre lo que ocurrió aquella noche. Sin embargo, los investigadores resolvieron no escucharla todavía. La hija de 8 años de la víctima atraviesa una situación traumática y la prioridad es respetar sus tiempos antes de avanzar con su declaración.
La decisión se tomó pese a la importancia que podría tener su testimonio en la investigación por el femicidio ocurrido en una vivienda de la calle Pedro Morán al 5200, en Villa Devoto. La pequeña presenció el ataque y luego fue quien avisó a uno de sus hermanos sobre lo que había sucedido.
El Colegio de Menores de la Ciudad de Buenos Aires interviene en su acompañamiento y sigue la evolución del caso para establecer cuándo estarán dadas las condiciones para entrevistarla.

Por el momento, el criterio es evitar una intervención apresurada que pueda profundizar el impacto que produjo el crimen de su madre.
Fuentes vinculadas al caso explicaron que se busca “respetar sus tiempos y su proceso de duelo” y evitar cualquier situación que pueda resultar revictimizante.
“Cuando esté en condiciones, avanzaremos con una entrevista para evaluar las medidas necesarias para acompañarla a ella y a su familia”, señalaron.
La importancia de escuchar a la pequeña está directamente relacionada con el lugar que ocupó durante el episodio. La nena estaba en la vivienda cuando se produjo el ataque contra su madre y vio lo ocurrido, por lo que su relato podría contribuir a reconstruir una secuencia sobre la que todavía se reúnen pruebas.

Sin embargo, la necesidad investigativa quedó supeditada a su situación personal. Antes de avanzar, los profesionales deberán determinar que se encuentra en condiciones de atravesar una entrevista sin generar un daño adicional.
El acompañamiento no se limita a una futura declaración. El objetivo inmediato es que pueda “retomar su vida cotidiana de la mejor manera posible” dentro de una realidad familiar que cambió por completo después del femicidio.
Como parte de ese seguimiento también se mantienen reuniones con uno de sus hermanos.
“Estamos atentos a las distintas necesidades que puedan surgir a partir de la nueva situación familiar”, indicaron desde el organismo que interviene en el caso.
Mientras se define cuándo podrá ser escuchada la única testigo presencial, la investigación incorporó en los últimos días una prueba determinante para reconstruir la violencia del ataque: el resultado de la autopsia realizada sobre el cuerpo de Calvo.
El estudio estableció que la mujer sufrió 53 lesiones, de las cuales 46 correspondieron a puñaladas y las siete restantes se produjeron durante el forcejeo que habría mantenido mientras intentaba defenderse.
De acuerdo con los resultados forenses, las heridas fueron provocadas en un período estimado de entre tres y cuatro minutos.
Las lesiones punzocortantes se distribuyeron en distintas partes del cuerpo: torso, axilas, brazos, rostro, cuello, cabeza y espalda. Para cometer el ataque se habría utilizado una cuchilla de cocina.
La investigación tiene como acusado a Walter Verón, pareja de Calvo, mientras los investigadores continúan reuniendo elementos para reconstruir lo ocurrido dentro de la vivienda.