19/08/2026 - Edición Nº1289

Política

Fuerte reaparición

Espert contraataca por el caso que dinamitó su candidatura: ¿qué dijo de los USD 200.000?

19/08/2026 | Tras meses de silencio, el exdiputado presentó un descargo de 141 páginas ante la Justicia y respondió punto por punto a las acusaciones.



Después de meses de silencio y tras el escándalo que terminó con su candidatura en las elecciones legislativas de 2025, José Luis Espert volvió a hablar a fondo sobre el caso que marcó su salida de la escena electoral. Lo hizo con un descargo de 141 páginas presentado ante la Justicia y una extensa ofensiva pública en la que rechazó haber lavado los USD 200.000 vinculados al empresario Federico “Fred” Machado.

“Respondí TODO, punto por punto, con documentos. No pido que me crean. Solo que me lean”, anunció Espert este miércoles al revelar la presentación judicial, compuesta por un escrito de 65 páginas y otras 76 de anexos.

Luego abrió un extenso hilo en su cuenta de X en el que buscó desmontar los principales elementos que rodean la investigación: defendió la existencia del contrato de consultoría, explicó cómo recibió el dinero, respondió por su evolución patrimonial y la compra de un vehículo y negó haber conocido los antecedentes de Machado cuando comenzó la relación.

Pero Espert fue todavía más lejos. Su argumento central es que no solamente faltan elementos para demostrar el supuesto lavado, sino que directamente el delito nunca existió.

La ofensiva llega después del fuerte impacto político que el caso tuvo sobre su carrera. En 2025, en medio de la controversia por su vínculo con Machado y los USD 200.000, Espert terminó renunciando a su candidatura para renovar su banca en Diputados. También solicitó una licencia sin goce de sueldo hasta completar su mandato.

Ahora intenta dar vuelta aquella página con una estrategia diferente: llevar su defensa al expediente y, al mismo tiempo, exponer públicamente los argumentos con los que pretende desarmar la acusación.

El contrato, en el corazón de la defensa

Uno de los principales puntos discutidos es el contrato utilizado para justificar el pago.

Espert sostuvo que fue firmado ante escribano en 2019 y apostillado por el Estado argentino. También aseguró que existen correos electrónicos de ese mismo año que documentan cómo comenzó la relación comercial y que fueron incorporados a la causa mediante una extracción forense y certificación notarial.

“Los contratos truchos no se llevan al Colegio de Escribanos”, desafió. Según su relato, tres testigos declararon además sobre ese vínculo comercial y corroboraron su versión sin aportar elementos en su contra.

Otro de sus argumentos apunta a la propia transferencia. Espert afirmó que los USD 200.000 ingresaron mediante un único giro bancario a una cuenta a su nombre y con su identidad incluida en la referencia. “El que lava esconde su nombre. Yo lo puse en cada papel”, sostuvo.

La defensa busca instalar así que la operación tuvo un grado de trazabilidad incompatible, según su interpretación, con una maniobra diseñada para ocultar el origen o destino del dinero.

“Yo no tengo la bola de cristal”

Espert también enfrentó uno de los interrogantes centrales que persiguieron su relación con Machado: cuánto sabía sobre el empresario cuando comenzó el vínculo.

Según explicó, Machado era investigado de manera secreta por Estados Unidos desde 2016, pero esa situación recién tomó estado público en abril de 2021. “¿Cómo iba a saber yo en 2019 lo que no sabía NADIE?”, cuestionó.

El exdiputado argumentó que durante ese período Machado continuaba ingresando y saliendo de diferentes países y que ni los organismos estatales ni las entidades financieras habían hecho pública información que permitiera conocer las sospechas existentes en su contra.

Con ese razonamiento busca separar dos momentos: la relación contractual iniciada en 2019 y lo que posteriormente se conoció sobre las actividades del empresario.

El patrimonio y el auto bajo la lupa

Otro capítulo de la respuesta estuvo dedicado a su evolución patrimonial.

Espert rechazó que haya existido un “enriquecimiento extraordinario” y aseguró que antes del contrato poseía una casa y un auto, los mismos tipos de bienes que, según afirmó, mantiene actualmente.

También sostuvo que aproximadamente dos tercios del incremento patrimonial señalado responden a la inflación y a modificaciones en las valuaciones fiscales.

La compra de un vehículo fue otro de los puntos que decidió responder. Afirmó que lo adquirió en una concesionaria oficial mediante factura y transferencia bancaria y que la documentación correspondiente fue presentada ante el registro público. “Con ese criterio, habría que denunciar a media Argentina cada vez que cambia el auto”, ironizó.

Los USD 200 mil y el argumento más fuerte de Espert

El núcleo de su contraataque llegó al analizar qué ocurrió con el dinero. Espert aseguró que ninguno de los USD 200.000 regresó posteriormente a Machado y sostuvo que los fondos permanecieron en una cuenta a su nombre, fueron incorporados a su patrimonio y tuvieron el correspondiente tratamiento impositivo.

A partir de allí planteó una pregunta con la que intenta atacar la lógica de la acusación: si se hubiera tratado de una maniobra para lavar dinero de Machado, ¿cómo se habría beneficiado el empresario si nunca recuperó los fondos? “Un lavado donde el dueño del dinero no recupera nada no es un lavado: es un pago”, afirmó.

También rechazó la posibilidad de que la maniobra hubiera tenido como objetivo lavar dinero propio y cuestionó que alguien que pretendiera ocultar una operación ilegal dejara simultáneamente un contrato ante escribano, correos electrónicos, testigos y una transferencia bancaria realizada a una cuenta identificada.

Espert llevó ese razonamiento al extremo con una de las frases más fuertes de toda su respuesta: consideró que utilizar a “un economista conocido candidato a presidente” para mover USD 200.000 mediante una cuenta a su nombre habría sido “el peor plan de lavado de la historia”.

“Es un delito que NO OCURRIÓ”

Sobre el final, Espert dejó de discutir únicamente los elementos de la investigación y pasó a negar de manera categórica la existencia misma del delito. “Un delito sin objeto probado y sin beneficiario no es un delito difícil de probar: es un delito que NO OCURRIÓ”, sentenció.

También respondió sobre su situación tributaria. Aseguró que, cuando conoció quién era realmente la persona que lo había contratado, habló públicamente sobre el tema y posteriormente rectificó sus impuestos y pagó antes de recibir un reclamo del fisco.

Espert utilizó además su salida electoral de 2025 como parte de la defensa. Recordó que renunció a la candidatura con la que pretendía renovar su banca y pidió licencia sin goce de sueldo hasta terminar su mandato para enfrentar la causa sin fueros.

“Tampoco pido privilegios ahora”, sostuvo.

Después de meses en los que el caso Machado quedó asociado a uno de los golpes políticos más fuertes de su carrera, Espert decidió volver a poner los USD 200.000 en el centro de la escena.

Esta vez, sin embargo, no lo hizo para explicar únicamente su vínculo con el empresario. Con 141 páginas incorporadas al expediente y una batería de argumentos difundidos públicamente, salió directamente a disputar la acusación que lo persigue desde 2025.

Ahora será la Justicia la que deberá determinar si la documentación presentada alcanza para sostener su versión de que los USD 200.000 fueron el pago legítimo de una consultoría o si persisten elementos para avanzar con la investigación por presunto lavado.

Relacionadas
Más Noticias