Gianni Infantino no logra clausurar la crisis política que atraviesa al frente de la FIFA y este miércoles perdió el apoyo de un peso pesado: Sandor Csanyi, uno de los ocho vicepresidentes del Consejo y presidente de la Federación Húngara de Fútbol.
El dirigente húngaro le comunicó que no contará con su voto para su reelección en marzo de 2027 en la ciudad de Rabat, en Marruecos. En una carta a la que tuvieron acceso AFP y Reuters, el húngaro habla de haber "perdido la confianza depositada previamente" en Infantino.
Enumeró tres motivos: "decisiones que sirven a intereses políticos más que a los del fútbol" durante el Mundial 2026, el plan de apertura a inversores privados realizado "en secreto, sin haber informado al Consejo de la FIFA".
El golpe final, fue el despido de Kevin Lamour, el francés número tres del organismo, quien había cuestionado públicamente el proyecto FIFA Forward Enterprise. "La gota que colmó el vaso", escribió Csanyi.
El montenegrino Dejan Savicevic, miembro del Consejo de la FIFA desde 2017, retiró también su carta de apoyo a la candidatura de Infantino y envió un mensaje al secretario general, Mattias Grafström.
Habló de "acontecimientos extremadamente preocupantes" dentro de FIFA y de "una grave falta de comunicación y transparencia" hacia las federaciones miembro, el Consejo y la propia administración. Además, respaldó la posición de la UEFA y exigió una revisión exhaustiva de la gestión.
Estos nombres se suman a los pesos pesados de la rosca de la FIFA. Los vicepresidentes Aleksander Čeferin (UEFA), el jeque Salman bin Ebrahim Al-Khalifa (AFC) y Vittorio Montagliani (Concacaf) que ya habían salido con los botines de punta contra Infantino.

Y en las últimas horas se conoció que Israel -según The Guardian- retiró su apoyo por decisión unánime de la junta directiva de la IFA, mientras que el director ejecutivo de la Federación de Gales, Noel Mooney, pidió abiertamente que Infantino renuncie.
Gales fue la primera federación nacional en romper formalmente. También lo hicieron Inglaterra, Escocia, Irlanda, Serbia, Suecia y Nueva Zelanda.
El coro internacional sumó otra voz demoledora: la del patrón de la Premier League, Richard Masters, quien afirmó que Infantino "pulsó el botón de autodestrucción" con el proyecto de apertura a inversores privados.
"Es un problema creado por la FIFA. Es una herida que se ha hecho a sí misma", señaló. Y agregó: "No creo que la FIFA tenga que pensar en ceder una parte de acciones del Mundial. Es una organización a título no lucrativo. Creo que es una mala idea".
Frente al goteo del frente propio, dos bloques mantienen el respaldo a Infantino: la Confederación Africana (CAF) y la Conmebol que lidera el paraguayo Alejandro Domínguez. Con ellos, el suizo intentará sostener su plan de conseguir un cuarto mandato hasta 2031.
Si Infantino también comienza a perder votos en esas dos confederaciones su destino estará sellado y perdería el máximo sillón en la gobernanza del fútbol internacional.