19/08/2026 - Edición Nº1289

Economía

Alerta financiera

El riesgo país superó los 516 puntos y subió 19% en agosto: qué preocupa al mercado

19/08/2026 | El indicador se aleja de los mínimos de julio. Actividad, escenario electoral y tasas internacionales explican la presión.



Hace apenas un mes, el riesgo país argentino acariciaba los 400 puntos básicos y parecía encaminado a continuar bajando. El escenario cambió rápidamente: este miércoles llegó a 516 puntos, acumula una suba cercana al 20% en agosto y se ubica alrededor de 27% por encima del mínimo que había alcanzado el 10 de julio.

El movimiento vuelve a encender una señal de alerta para el Gobierno. El riesgo país, elaborado por JP Morgan, mide el diferencial que pagan los bonos argentinos respecto de títulos considerados más seguros, como los del Tesoro de Estados Unidos. Cuanto más alto se encuentra, más caro resulta para Argentina conseguir financiamiento internacional.

Y el problema no se limita al Tesoro Nacional. Una baja sostenida del indicador también permitiría abaratar el costo de financiamiento de provincias y empresas argentinas que necesitan emitir deuda.

Hasta ahora, el ministro de Economía, Luis Caputo, dejó en claro en reiteradas oportunidades que el Gobierno no tiene urgencia por regresar al mercado internacional. De hecho, el programa financiero presentado por el equipo económico contempla financiamiento neto nulo por esa vía.

Pero a medida que pasan las semanas y el calendario electoral comienza a pesar sobre las decisiones financieras, esa posibilidad parece alejarse. El debate que empieza a instalarse entre operadores es si la oportunidad para regresar al mercado con un riesgo país cercano a los 400 puntos ya quedó atrás.


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¿Qué cambió en apenas unas semanas? Hay al menos tres factores que ayudan a explicar por qué el riesgo país volvió a superar los 500 puntos.

1. La actividad pierde fuerza y aparecen señales de alerta

El primer factor está puertas adentro: la economía muestra señales cada vez más heterogéneas y varios sectores importantes registran retrocesos.

Los últimos indicadores sectoriales permiten ver ese deterioro. Uno de los casos más claros es la industria automotriz. En julio, la producción cayó 15,8% respecto del mes anterior y 16% interanual. Las ventas internas retrocedieron todavía más: bajaron 22,5% mensual y 31,9% contra julio de 2025.

Las ventas de vehículos nacionales registraron una contracción interanual del 48,8%, aunque los patentamientos de motos mostraron el movimiento contrario y crecieron 31,7%.

La construcción tampoco muestra una recuperación homogénea. Los despachos de cemento aumentaron apenas 0,7% mensual en julio, pero quedaron 8,1% por debajo de un año atrás. Los insumos para la construcción, por su parte, retrocedieron 0,8% mensual.

El consumo también continúa débil. Las ventas minoristas de las pymes cayeron 3,8% interanual en julio y acumulan una baja del 2,7% en lo que va del año. En la comparación mensual desestacionalizada retrocedieron otro 1,2%.

A esto se suma la industria pyme, que en el último dato disponible mostró una caída interanual del 7,8%.

No todos los indicadores son negativos. La maquinaria agrícola, por ejemplo, registró un crecimiento interanual del 15,7% en patentamientos y la producción de petróleo avanzó 15,6%. También crecieron las escrituras en la Ciudad de Buenos Aires.

Pero el cuadro general muestra una economía que avanza a distintas velocidades, con sectores productivos y vinculados al consumo todavía bajo presión.

Para el mercado, esto importa no solamente por el nivel de actividad. Una economía que pierde dinamismo puede deteriorar el humor social y aumentar la incertidumbre sobre el escenario electoral de 2027.

2. El deterioro de la imagen de Milei empieza a entrar en las cuentas

El segundo factor es político.

A medida que se acerca el año electoral, los inversores empiezan a mirar con mayor atención las encuestas y la capacidad del Gobierno de sostener su programa económico.

El último relevamiento Latam Pulse de AtlasIntel y Bloomberg mostró un deterioro en los indicadores de Javier Milei. La encuesta, realizada entre el 30 de julio y el 3 de agosto sobre 1.120 personas, registró una desaprobación presidencial del 62,4%, 4,4 puntos porcentuales por encima del 58% de junio.

Al mismo tiempo, la aprobación cayó del 40% al 37,1%.

La evaluación de la gestión también mostró números negativos: el 54,7% calificó al Gobierno como “malo o muy malo”, frente a un 30,1% que lo consideró “bueno o excelente”.

Las encuestas son apenas una fotografía y no anticipan por sí solas un resultado electoral. Sin embargo, para los inversores funcionan como una variable adicional al momento de calcular el riesgo político argentino.

Y cuanto más cerca se encuentra una elección, mayor suele ser la sensibilidad de los activos locales frente a cualquier cambio en las expectativas.

3. El escenario internacional tampoco ayuda

El tercer elemento viene desde afuera y Argentina tiene poco margen para modificarlo.

Los mercados internacionales atraviesan una fuerte presión sobre los bonos soberanos de largo plazo. Este martes, el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 30 años llegó a aproximadamente 5,33%, su nivel más alto desde 2007.

El movimiento encarece las condiciones financieras globales y golpea especialmente a los países considerados más riesgosos.

La tensión llegó a tal punto que el Tesoro estadounidense anunció que duplicará el tamaño de determinadas operaciones de recompra de bonos de largo plazo, desde USD 2.000 millones hasta al menos USD 4.000 millones por operación.

La decisión logró moderar parcialmente las tasas: después de superar el 5,3%, el rendimiento del Treasury a 30 años retrocedió hacia la zona del 5,2%.

Para Argentina, sin embargo, el problema es doble. 

El riesgo país mide justamente el rendimiento adicional que exige un inversor para comprar deuda argentina frente a un bono estadounidense. Si aumenta la tasa considerada libre de riesgo y, al mismo tiempo, sube el riesgo argentino, el costo final para colocar nueva deuda se vuelve todavía más elevado.

¿Se cerró la oportunidad para volver al mercado?

Ahí aparece uno de los principales interrogantes para los próximos meses.

Caputo sostuvo hasta ahora que Argentina no necesita regresar inmediatamente al mercado internacional de deuda y el programa financiero oficial no contempla nuevo financiamiento neto por esta vía.

La estrategia le permitió al Gobierno evitar colocaciones externas mientras esperaba una mayor compresión del riesgo país.Pe ro el indicador hizo el recorrido contrario durante las últimas semanas: pasó de acercarse a los 400 puntos a superar nuevamente los 500.

Eso no significa que Argentina haya perdido definitivamente el acceso al crédito internacional. Sí implica que emitir deuda hoy sería más costoso que hace poco más de un mes, justo cuando el calendario político empieza a ganar protagonismo.

La combinación empieza a incomodar al mercado: una actividad económica con sectores que vuelven a mostrar números negativos, un clima político más incierto y tasas internacionales en máximos de casi dos décadas.

Por eso, la pregunta ya no pasa solamente por cuándo bajará el riesgo país. También empieza a aparecer otra: si aquella ventana que se abrió cuando el indicador rozó los 400 puntos era la oportunidad para volver al mercado y ahora, con las elecciones cada vez más cerca, hacerlo será bastante más difícil.