19/08/2026 - Edición Nº1289

Judiciales

La Plata

Llegó preso al juicio por un femicidio y quedó libre: las pruebas clave que nunca se hicieron

19/08/2026 | Iván Agustín Gómez fue absuelto por mayoría por el crimen de Lara Belén Figueroa, ocurrido en 2021 en Guernica. Dos jueces señalaron falencias en la investigación.



Iván Agustín Gómez llegó detenido al juicio acusado por el femicidio de Lara Belén Figueroa, ocurrido en la localidad de Guernica en octubre de 2021, y salió en libertad después de que dos de los tres jueces que analizaron el caso concluyeran que no había pruebas suficientes para determinar que había sido él quien la mató. En el centro de la absolución quedaron una serie de falencias de la investigación: rastros que no fueron sometidos a pericias determinantes, una posible hipótesis alternativa que no habría sido profundizada y elementos que podían ubicar al acusado lejos de la escena.

El fallo fue dictado por el Tribunal Oral en lo Criminal N°4 de La Plata, integrado por Carolina Crispiani, Agustín Amatriain y Ernesto Domenech. La decisión fue por mayoría: los dos últimos se pronunciaron por la absolución ante la existencia de una duda razonable, mientras que Crispiani entendió que Gómez debía ser responsabilizado por el crimen.

Lara tenía 22 años cuando fue asesinada en octubre de 2021 dentro de una vivienda de Guernica. La Justicia pudo establecer cómo murió, pero cinco años después el juicio dejó sin una respuesta definitiva otra pregunta central: quién fue el autor.

Los rastros que no dieron una respuesta

En la escena había numerosos elementos que podían ser relevantes para identificar al atacante. Los investigadores encontraron manchas y huellas de sangre, un cuchillo con rastros hemáticos, vestigios debajo de las uñas de Lara y huellas dactilares en las bolsas que cubrían su rostro y sus pies.

Sin embargo, para la mayoría del tribunal hubo una falla determinante: no se realizaron las pericias necesarias sobre parte de esos elementos para establecer perfiles genéticos o grupos sanguíneos que permitieran vincularlos con Gómez o con otra persona.

Ese déficit fue especialmente señalado por Domenech. El magistrado también reparó en otro elemento que abría una posibilidad diferente a la planteada por la acusación: la puerta de ingreso a la vivienda había sido violentada.

Iván Agustín Gómez llegó detenido al juicio por el femicidio de su expareja. 

Para la mayoría, esa circunstancia obligaba a profundizar la eventual participación de un tercero, algo que consideraron que no había sido investigado suficientemente.

Amatriain llegó a una conclusión similar. Además de las falencias en las pericias científicas, valoró elementos que podían colocar a Gómez fuera del lugar del crimen en el horario considerado relevante.

Frente a ese escenario, ambos entendieron que las sospechas existentes no alcanzaban el estándar de certeza necesario para imponer una condena.

La acusación

Crispiani hizo una valoración diferente de las pruebas. La jueza consideró que los distintos indicios no debían analizarse aisladamente sino en conjunto y que, observados de esa manera, permitían acreditar la participación directa de Gómez en el femicidio.

Para la magistrada no existía una duda razonable que justificara absolverlo. Su postura, sin embargo, quedó en minoría frente a los votos de Amatriain y Domenech.

El resultado fue dos a uno por la absolución.

Como Gómez había llegado al debate detenido con prisión preventiva, el tribunal ordenó que recuperara inmediatamente la libertad una vez constatado que no existiera ninguna otra medida judicial que lo mantuviera preso.

El crimen de Lara

Más allá de las diferencias sobre la autoría, los tres jueces tuvieron por acreditado que Lara fue víctima de un ataque con un arma blanca. La autopsia estableció que presentaba múltiples heridas cortantes y cortopunzantes en el cuello, con lesiones que afectaron vasos sanguíneos y la vía aérea. La muerte se produjo por un shock hipovolémico y un síndrome asfíctico derivados de esas heridas.

Su cuerpo había sido encontrado durante la madrugada del 8 de octubre de 2021 en una vivienda de la calle Virgen de Luján al 56, en Guernica.

La persona que puso a la Policía sobre la pista de Gómez fue su propia madre. La mujer se presentó en la comisaría primera de Presidente Perón y manifestó que su hijo había matado a la joven con la que convivía.

El juicio se llevó a cabo en los tribunales de la ciudad de La Plata. 

Según su relato, había ido hasta la casa porque no tenía noticias de él y, al mirar a través de una ventana, observó el cuerpo de Lara en el interior. Cuando los policías llegaron, Gómez no estaba. En una habitación encontraron a la joven tendida en el piso y comenzaron las actuaciones que posteriormente derivaron en la acusación contra él.

La investigación quedó inicialmente a cargo del fiscal Juan Condomí Alcorta, por entonces subrogante de la UFI N°1 descentralizada de Presidente Perón, mientras se desplegaba un operativo para localizar al sospechoso.

Cinco años después, una duda que definió el juicio

Gómez terminó llegando al debate privado de su libertad y señalado como el único acusado por el crimen. Pero las pruebas que para Crispiani formaban una cadena suficiente para responsabilizarlo fueron consideradas incompletas por sus dos colegas.

La ausencia de pericias científicas sobre rastros levantados en la escena y la falta de una investigación más profunda sobre la eventual intervención de otra persona terminaron inclinando la decisión.

El tribunal no puso en duda que Lara fue asesinada. Lo que la mayoría consideró que la acusación no consiguió demostrar con la certeza exigida para una condena fue que Gómez hubiera sido quien empuñó el arma.

Con esa duda como límite, el acusado fue absuelto y recuperó la libertad.

La absolución se apoyó en la falta de pericias decisivas y en una hipótesis alternativa no profundizada, mientras que la jueza Crispiani sostuvo que el conjunto de indicios permitía atribuirle el crimen; reescribí el título y la bajada para reflejar con precisión esa tensión del fallo.