Tres médicos acusados, tres relatos diferentes sobre lo que hicieron durante la operación de Cristian Zárate y un punto en común: ninguno se atribuyó la conducción de la cirugía que terminó bajo investigación judicial. Al declarar en el juicio, Santiago Luis Olguín, Polansky Peláez Hoyos y Daniel Enrique Zambrano García delimitaron sus responsabilidades y señalaron a Aníbal Lotocki como el profesional que encabezaba el procedimiento.
Las declaraciones se produjeron ante el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°17 de la Ciudad de Buenos Aires, que juzga las responsabilidades por la muerte de Zárate, ocurrida después de una intervención estética realizada el 15 de abril de 2021 en el Centro Médico Conde (CEMECO).
Lotocki enfrenta una acusación por homicidio simple, al igual que otros cuatro médicos y la directora del establecimiento. Una instrumentadora quirúrgica, en tanto, está acusada de encubrimiento.
El cirujano ya se encuentra detenido y cumple una condena de ocho años de prisión por lesiones graves reiteradas y estafa en perjuicio de Silvina Luna, Pamela Sosa, Gabriela Trenchi y Stefanía Xipolitakis.

El primero de los acusados que tomó la palabra fue el anestesiólogo Santiago Luis Olguín. Su estrategia al declarar estuvo orientada desde el comienzo a marcar distancia con Lotocki y con las decisiones adoptadas antes de que él llegara a la clínica.
Explicó que aquel día concurrió como reemplazo de otro profesional, Juan Pablo Torcacio, y que hasta entonces no conocía CEMECO. “Nunca conocí a Lotocki, ni antes ni después de ese día, no volví a verlo, ni tampoco formo parte de su equipo quirúrgico”, afirmó, según publicó el diario Crónica. También aseguró que no había participado de los estudios previos de Zárate ni de la elección del procedimiento al que sería sometido.
Al llegar, según reconstruyó, le presentaron al equipo y Lotocki apareció como el cirujano que lo encabezaba. También le informó que durante esa jornada estaban previstas tres intervenciones.
Olguín realizó la evaluación anestésica de Zárate, revisó los estudios que habían sido solicitados previamente y lo clasificó como un paciente con riesgo quirúrgico 2.
Durante la cirugía, sostuvo, su función consistió en controlar los parámetros del paciente. Una vez finalizada la intervención, verificó que estuviera en condiciones de ser extubado. “Estaba estable, lúcido, conversaba y se pasó de la camilla solo”, recordó. Pero esa situación cambió horas después.
Mientras se preparaba otra de las intervenciones programadas para aquella jornada, Olguín fue advertido de que Zárate presentaba agitación, dolor, baja presión arterial y pérdida de líquido por el drenaje.
Volvió entonces a revisarlo y encontró un cuadro diferente al que había observado después de la primera operación. Le administraron medicación y fluidos. Según su declaración, fue Lotocki quien resolvió volver a operar a Zárate. Después del procedimiento, el cirujano le habría informado que no había encontrado un sangrado y que había cerrado nuevamente.

Olguín aseguró que posteriormente abandonó la clínica y que no tuvo intervención en los acontecimientos del día siguiente.
“No tuve ninguna participación o decisión de lo sucedido al día siguiente durante la descompensación de Zárate porque nadie se contactó”, declaró.
El segundo acusado en declarar fue Polansky Peláez Hoyos, quien participó de la audiencia de manera remota. El cirujano explicó que había sido convocado apenas dos días antes para colaborar con el procedimiento y que llegó cuando la intervención ya había comenzado y Zárate se encontraba anestesiado.
Su posición fue clara: “Siempre fui ayudante”.
Peláez Hoyos también identificó a Lotocki como el cirujano principal, aunque relató que durante un momento de la intervención Daniel Enrique Zambrano García pasó a tener una participación más activa.
Aseguró que la operación se desarrollaba normalmente cuando decidió retirarse y rechazó la versión según la cual había permanecido en la clínica hasta las 20. Según su declaración, se fue alrededor de las 14 y nadie volvió a comunicarse con él.
El último en declarar fue precisamente Zambrano García, quien explicó que conocía a Lotocki desde su etapa de formación profesional. Contó que había presenciado numerosas operaciones realizadas por él como observador y que, a medida que adquirieron confianza, comenzó ocasionalmente a participar.
Sobre la intervención de Zárate, sin embargo, buscó dejar en claro que su papel había sido secundario. “Solo fui a colaborar”, afirmó.
Zambrano García sostuvo que llegó cuando la lipoaspiración ya había sido realizada y que fue entonces cuando Lotocki le manifestó que debía retirarse y le preguntó si quería continuar participando.
Según su versión, intervino durante aproximadamente 40 minutos, pero siempre como ayudante y sin asumir la conducción del procedimiento.
También afirmó que cerca de las 16 dejó la clínica con Zárate consciente y estable. Esa noche consultó por su evolución y le informaron que había sido nuevamente intervenido, aunque le aseguraron que se encontraba bien.
Al día siguiente volvió a preguntar y supo que el paciente estaba irritable. Decidió entonces regresar al centro médico. Cuando llegó, contó, Zárate ya estaba descompensado y aproximadamente diez minutos después sufrió un paro cardiorrespiratorio.
“En ningún momento estuve a cargo ni estaba enterado de los antecedentes”, sostuvo ante el tribunal.