19/08/2026 - Edición Nº1289

Internacionales

Alerta sanitaria

Ceuta: 24 militares con sarna reavivan la polémica por la crisis migratoria

19/08/2026 | Defensa desvinculó el brote del contacto con recién llegados, mientras hospitales y centros de atención soportan una fuerte presión asistencial.



La situación sanitaria en Ceuta sumó un nuevo capítulo después de que se confirmaran 24 militares afectados por sarna entre los efectivos desplegados en la ciudad española. El episodio ocurre en medio de una emergencia migratoria que mantiene bajo enorme presión a los servicios públicos y reavivó la discusión política sobre la relación entre los movimientos de población y las enfermedades.

Los contagios corresponden a integrantes de la Comandancia General de Ceuta. Dos de los casos habían sido detectados antes de la entrada masiva registrada el 30 de julio, un dato utilizado por las autoridades militares para descartar que pueda establecerse una relación directa entre el brote y el contacto con las personas que llegaron desde Marruecos.


La ministra de Sanidad de España, Mónica García, durante su visita al Hospital Universitario de Ceuta, en plena emergencia sanitaria y migratoria. Días después, Defensa confirmó 24 casos de sarna entre militares destinados en la ciudad.

Los afectados reciben tratamiento y se ordenaron tareas de desinfección en las dependencias utilizadas por las tropas. Además, se activaron protocolos para localizar nuevos casos y limitar la transmisión.

Organizaciones que representan a los militares cuestionaron, sin embargo, las condiciones de algunos alojamientos. Una de ellas señaló especialmente la antigua Batería de Costa K-8, instalaciones que habrían presentado problemas de mantenimiento e higiene. Esa hipótesis no ha sido confirmada oficialmente como origen de los contagios.

La frase de Mónica García que abrió la polémica

El episodio tomó dimensión política después de las declaraciones de la ministra de Sanidad, Mónica García, quien sostuvo durante una visita a Ceuta que asociar directamente migración con enfermedades o delincuencia es “injusto y xenófobo”.

Su posición apunta a diferenciar el origen de una persona de las condiciones que facilitan una infección. Los organismos epidemiológicos europeos llevan años advirtiendo que el hacinamiento, la falta de acceso adecuado al agua, las dificultades de higiene y los alojamientos colectivos pueden favorecer la propagación de enfermedades transmisibles, independientemente de la nacionalidad de quienes los ocupen.


Personal sanitario atiende a migrantes en Ceuta durante una emergencia fronteriza. La presión sobre los dispositivos de recepción volvió al centro del debate después de registrarse casos de sarna, gastroenteritis, impétigo y tuberculosis.

La sarna es una infestación de la piel causada por un ácaro microscópico y se transmite fundamentalmente mediante contacto físico estrecho y prolongado. Por ese motivo, los espacios con muchas personas conviviendo juntas representan condiciones especialmente favorables para su propagación.

Una emergencia que presiona al sistema de salud

El problema excede a los cuarteles. Profesionales sanitarios de Ceuta denunciaron una situación asistencial extraordinaria, con más de 200 casos de gastroenteritis, alrededor de 20 de sarna, 21 de impétigo y cuatro de tuberculosis registrados en el contexto de la emergencia. También aseguran que deben atender centenares de consultas diarias y reclaman refuerzos de personal.

Las autoridades reconocen que el sistema se encuentra tensionado, aunque rechazan hablar de un colapso generalizado.

Ceuta, una frontera bajo presión permanente

La ciudad ocupa una posición excepcional: es territorio español situado en el norte de África y posee una de las fronteras terrestres de la Unión Europea con Marruecos. Esa ubicación la convirtió durante décadas en uno de los principales puntos de presión migratoria hacia Europa.

La actual emergencia vuelve a exponer ese desafío. Pero el brote entre los militares introduce también una advertencia sanitaria: confirmar contagios no permite determinar automáticamente quién los originó. Establecer esa relación requiere investigaciones epidemiológicas capaces de reconstruir contactos, fechas y condiciones de transmisión.