Corea del Sur enviará un buque portacontenedores desde Busan hacia Europa a través del océano Ártico para comprobar si el recorrido puede convertirse en una alternativa comercial regular. El PanStar Acro tiene previsto partir el sábado 22 de agosto y aprovechará el período en que el hielo marino alcanza sus niveles más bajos.
La embarcación navegará hacia Felixstowe, en el Reino Unido; Róterdam, en Países Bajos; y Gdansk, en Polonia, antes de regresar a Asia. El viaje completo debería durar entre 40 y 45 días, mientras que la llegada a Felixstowe está proyectada apenas 18 días después de la salida de Busan.
El barco, con capacidad para unos 2.700 contenedores estándar, fue adaptado para navegar en condiciones polares y llevará veinte tripulantes surcoreanos e indonesios. La compañía busca transportar al menos 1.300 contenedores con autopartes, alimentos y cosméticos, además de mercancías procedentes de China y Japón.
La Ruta Marítima del Norte podría reducir hasta un 35% el tiempo necesario para viajar entre Asia y Europa frente al recorrido tradicional por el canal de Suez. Seúl considera que el corredor puede ayudar a transformar a Busan en un centro logístico internacional y aspira a contar con servicios regulares hacia 2030.
El proyecto también expone una consecuencia del calentamiento global. El retroceso del hielo vuelve más accesibles durante el verano zonas antes prácticamente cerradas al transporte comercial. En 2025 se registraron 103 tránsitos por esta ruta, frente a 43 en 2022, principalmente de embarcaciones vinculadas con Rusia y China.
Una ruta más corta no garantiza costos inferiores. Los barcos necesitan características especiales, enfrentan seguros más caros y no pueden utilizar el corredor durante todo el año. Para los portacontenedores, la ventana de navegación se concentra aproximadamente en tres meses del verano boreal.

A esas dificultades se suma la política. El recorrido atraviesa aguas administradas por Rusia y requiere autorizaciones de Moscú. El PanStar Acro habría recibido el permiso correspondiente, pero diplomáticos occidentales expresaron preocupación por la cooperación necesaria con autoridades rusas mientras continúan las sanciones relacionadas con la guerra en Ucrania.
Si el barco necesitara un rompehielos u otra asistencia rusa durante una emergencia, podrían aparecer nuevos interrogantes sobre el cumplimiento de esas sanciones.

La travesía permitirá medir tiempos, consumo de combustible, seguros y confiabilidad antes de decidir si la ruta puede transformarse en un servicio permanente.
El resultado tendrá consecuencias que exceden este viaje. Corea del Sur probará una oportunidad comercial abierta por el deshielo mientras enfrenta los costos ambientales y geopolíticos de convertir el Ártico en una nueva autopista marítima.