En medio de la preocupación por la posible evolución del fenómeno El Niño y sus efectos sobre la Cuenca del Plata, el Gobierno nacional diseñó un esquema federal de prevención y respuesta que incluye un componente clave que puede resultar decisivo durante una emergencia: las telecomunicaciones.
Dentro de ese dispositivo, Starlink aparece como una de las herramientas previstas para garantizar que las autoridades y los equipos desplegados puedan mantener conectividad aun cuando las redes convencionales fallen.
El sistema de comunicaciones forma parte del Plan de Coordinación Federal ENOS 2026/2027, elaborado para anticipar posibles escenarios de lluvias intensas, crecidas de ríos, inundaciones y anegamientos en ocho jurisdicciones: Corrientes, Misiones, Formosa, Santa Fe, Entre Ríos, la Ciudad de Buenos Aires, Buenos Aires y Chaco.
El documento oficial incorpora un "Plan de Telecomunicaciones Operacionales para Apoyo Federal", cuyo objetivo es garantizar "la continuidad, disponibilidad y confiabilidad de las comunicaciones durante operaciones de emergencia". En ese esquema, el enlace satelital de Starlink está contemplado tanto en el nivel estratégico como en el operativo.
La inclusión de esta tecnología responde a una premisa central del plan: ante una emergencia de gran magnitud, no alcanza con contar con una única red de comunicaciones. El sistema debe tener alternativas para continuar funcionando cuando una infraestructura terrestre queda dañada, saturada o directamente fuera de servicio.
El fenómeno El Niño puede incrementar determinados riesgos hidrometeorológicos en la región de la Cuenca del Plata. En un escenario de lluvias intensas, crecidas o inundaciones, además de las consecuencias directas sobre viviendas, rutas e infraestructura, existe otro problema operativo: la posibilidad de que las redes de comunicación convencionales resulten afectadas.
La estrategia oficial busca evitar que una interrupción de las comunicaciones genere un segundo problema durante la emergencia.
Por eso, el plan establece como uno de sus principios fundamentales la "redundancia": "toda comunicación crítica debe contar con medios alternativos". Dentro de esos medios aparece específicamente el "Enlace Satelital (Starlink)".
La lógica es que la conectividad satelital funcione como una capa adicional dentro de un sistema mucho más amplio, que también incluye telefonía móvil, redes de radio, enlaces HF/VHF/UHF, la red federal P25, sistemas de video aéreo, plataformas interoperables y unidades móviles de comunicaciones.
No se trata, por lo tanto, de reemplazar todas las comunicaciones existentes por Starlink, sino de incorporar una vía adicional que permita sostener la coordinación cuando otras alternativas presenten dificultades.
El Plan de Telecomunicaciones Operacionales divide la respuesta en tres niveles: estratégico, operativo y táctico.
En el nivel estratégico se ubican los Centros de Operaciones de Emergencia, o COE. Allí se concentra la toma de decisiones y la coordinación entre los distintos organismos que participan de la respuesta.
Para ese nivel, el documento contempla seis herramientas principales: telefonía móvil, enlace satelital Starlink, red federal P25 de 400/800, sistema de video operativo mediante VANT, un "Go kit" basado en la plataforma interoperable Mutualink y un trailer de comunicaciones denominado MERC.
La presencia de Starlink en este nivel apunta a garantizar que los centros donde se toman las decisiones puedan mantener un canal de conectividad alternativo en caso de que las redes terrestres o móviles sufran interrupciones.
El segundo nivel es el operativo, asociado al trabajo en terreno y al Sistema de Comando de Incidentes (SCI). Allí la función principal es coordinar de manera táctica al personal y los recursos federales desplegados.
También en este caso el enlace satelital Starlink forma parte del conjunto de herramientas previstas.
El nivel operativo incorpora, además, radios HF, VHF y UHF, la red federal P25, sistemas de video mediante VANT, el Go kit de Mutualink y el trailer de comunicaciones MERC.
El tercer nivel corresponde al ámbito táctico y a las unidades móviles que intervienen directamente en las zonas afectadas.
En este caso, el esquema de comunicaciones es diferente. El plan prevé radios portátiles en modalidad simplex y sistemas de repetidora digital en modalidad dúplex.
Esto permite establecer comunicaciones directas entre los equipos de intervención, tanto propios como externos, sin depender necesariamente de una conexión de internet.
La estructura muestra así que Starlink no está pensado como una solución única para todos los niveles. Es una herramienta dentro de un sistema escalonado, en el que distintas tecnologías cumplen funciones diferentes.

El documento establece cinco principios operativos para las telecomunicaciones durante una emergencia.
El primero es la "redundancia", que obliga a contar con medios alternativos para las comunicaciones críticas.
El segundo es la "prioridad", que establece que el tráfico debe ser jerarquizado según la importancia operativa de cada comunicación.
El tercero es la "interoperabilidad", es decir, que los sistemas puedan ser utilizados de manera compatible entre diferentes organismos y jurisdicciones.
El cuarto es la "seguridad y trazabilidad", que implica registrar y controlar las comunicaciones relevantes.
Y el quinto es la "autonomía operativa", definida como la capacidad de actuar de manera independiente en entornos adversos.
En este último punto, la conectividad satelital adquiere especial importancia. En una zona donde una inundación haya afectado tendidos terrestres, antenas, rutas de acceso o infraestructura de telecomunicaciones, disponer de un enlace satelital puede permitir mantener la comunicación sin depender exclusivamente de las redes locales.
El plan establece que los procedimientos técnicos podrán activarse ante el requerimiento de áreas del Ministerio de Seguridad Nacional u organismos que participen de la respuesta dentro del SINAGIR, como las fuerzas federales de seguridad, DINESA o el Ministerio de Defensa.
También podrán ponerse en marcha a pedido de las jurisdicciones afectadas. Entre las primeras medidas previstas se encuentra el refuerzo de la central de tráfico, que deberá contar con medios y personal suficientes para garantizar un servicio durante las 24 horas, los siete días de la semana.
A esto se sumará la activación de la red radioeléctrica nacional de protección civil en la región o provincia afectada.
También podrá activarse la red federal del Ministerio de Seguridad Nacional, a través de los sistemas P25 y HF-BLU, además de la brigada de comunicaciones del Sistema Nacional de Bomberos Voluntarios.
El objetivo de todas estas activaciones es generar "todas las redundancias posibles" frente a un incremento de la crisis y a la necesidad de escalar el operativo.
El anexo establece de manera específica qué deberá hacerse ante una caída de la red principal.
La primera respuesta prevista es "activar red de respaldo satelital o móvil ante caída de red principal".
Es justamente en ese punto donde Starlink adquiere un papel particularmente relevante dentro del protocolo.
Pero el plan no se queda solamente con la conectividad satelital. También contempla reasignar frecuencias cuando exista interferencia, enviar equipos portátiles de reemplazo hacia zonas consideradas críticas, reportar daños y priorizar las comunicaciones vinculadas con el mando y las tareas de rescate.
Como última alternativa, el protocolo también contempla la activación del servicio de radioaficionados a través de la ENACOM.
El criterio vuelve a ser el mismo: evitar que la pérdida de una infraestructura de comunicación deje aislados a los equipos que están trabajando en la emergencia.