21/08/2026 - Edición Nº1291

Política

Hace 19 años

La bomba política de Carrió que fracasó: qué pasó el 21 de agosto de 2007

21/08/2026 | Ocurrió a dos meses de la elección presidencial. Carrió necesitaba polarizar con Cristina Kirchner, que lideraba las encuestas.



El 21 de agosto de 2007, en plena recta final hacia las elecciones presidenciales, Elisa Carrió sorprendió al blanquear públicamente que estaba dispuesta a avanzar en un acuerdo electoral con Ricardo López Murphy.

La posibilidad de sumar al líder de Recrear a la Coalición Cívica generó un fuerte impacto político y, sobre todo, abrió una profunda grieta dentro del espacio que la propia dirigente chaqueña había construido a partir del ARI.

La novedad no era menor. Carrió representaba por entonces una oposición al kirchnerismo que reunía sectores progresistas, socialdemócratas, republicanos y dirigentes de tradición radical, mientras que López Murphy era identificado con el liberalismo económico y con posiciones mucho más ortodoxas en materia fiscal y de intervención estatal.

La eventual alianza provocó resistencias inmediatas dentro del ARI. Varios dirigentes advirtieron que un entendimiento con el "Bulldog" podía alterar la identidad del espacio e incluso algunos amenazaron con no acompañar la candidatura presidencial de Carrió si el acuerdo se concretaba.

Sin embargo, para la candidata de la Coalición Cívica el objetivo era otro: construir una alternativa opositora lo más amplia posible frente al kirchnerismo, aun a costa de asumir tensiones internas.

El día en que Carrió dejó de hablar en potencial

Hasta ese momento, las conversaciones con López Murphy circulaban como versiones de pasillo. Pero el 21 de agosto de 2007 Carrió decidió terminar con las especulaciones.

"Mi vocación es hacer una coalición lo más amplia posible y eso incluye la posibilidad de que esté Ricardo López Murphy", afirmó.

Con esa frase confirmó que las negociaciones existían y que estaba dispuesta a incorporar a Recrear al frente que encabezaba.

Carrió explicó que su objetivo era conformar "una gran coalición cívica nacional que saque al país de la corrupción, la mentira y la hipocresía" y sostuvo que esa construcción debía trascender las fronteras partidarias.

"El mundo que viene es una alianza de conductas", resumió para justificar el acercamiento.

La definición no cayó bien entre muchos de sus antiguos compañeros del ARI, que veían en López Murphy a un dirigente ubicado en las antípodas ideológicas del espacio.

El enojo dentro del ARI

Las críticas fueron casi inmediatas. Eduardo Macaluse, entonces presidente del bloque de diputados del ARI, rechazó de plano la posibilidad de un acuerdo porque entendía que significaba acercarse a "los poderes más concentrados de la economía de este país".

Carlos Raimundi, uno de los dirigentes más reconocidos del partido, fue todavía más lejos: "Tengo temor de que este acuerdo de cúpulas termine siendo una reedición de la Alianza".

La referencia apuntaba al frente que había unido a la UCR y el Frepaso y que había llevado a Fernando de la Rúa a la Presidencia en 1999. López Murphy, de hecho, había pasado fugazmente por el Ministerio de Economía en el 2001.

Raimundi cuestionaba que el eventual entendimiento se construyera principalmente alrededor de la necesidad de unificar a la oposición al kirchnerismo y no sobre coincidencias programáticas profundas.

Marta Maffei también expresó su rechazo y sostuvo que el ARI no debía sellar una alianza ni con López Murphy ni con Mauricio Macri.

La discusión expuso una tensión que acompañaría durante años a la Coalición Cívica: hasta dónde podía ampliarse una coalición sin perder su identidad política.

"Soy una candidata libre"

Carrió respondió a las críticas con una mezcla de firmeza y distancia. "Los que me quieran acompañar, que lo hagan. Estoy dispuesta a hacer acuerdos y pagar costos", sostuvo.

También recordó que ya no estaba afiliada al ARI, partido que había fundado y del que se había alejado meses antes para concentrarse en la construcción de la Coalición Cívica.

Y lanzó una de las frases más recordadas de aquella jornada: "Fundé un partido en el que felizmente no estoy más porque si no, hoy me mataban".

El acuerdo que se negociaba

Las conversaciones avanzaban con rapidez porque el calendario electoral apremiaba.

Las alianzas debían inscribirse pocos días después y los equipos de ambos dirigentes buscaban cerrar un entendimiento antes del vencimiento.

La idea que se analizaba era que Carrió mantuviera la candidatura presidencial y que López Murphy desistiera de competir por la Casa Rosada para encabezar una lista de senadores nacionales por la Ciudad de Buenos Aires.

De ese modo, Recrear se incorporaría a la Coalición Cívica y el economista liberal conservaría un lugar destacado en la boleta porteña.

El esquema tenía además otra consecuencia política: acercaba indirectamente a Carrió con Mauricio Macri.

López Murphy era socio político del macrismo y desde el PRO observaban con buenos ojos cualquier intento de unificar a la oposición.

Federico Pinedo, entonces jefe de la bancada macrista en Diputados, lo expresó con claridad: "Me parece importante que la oposición trate de unificarse".

Y agregó que el macrismo "siempre defendió la hipótesis de un entendimiento de la oposición para que existiera una alternativa unida".

La elección de 2007

El intento de construir una coalición opositora más amplia se producía en un contexto electoral muy particular.

Cristina Kirchner aparecía como clara favorita para suceder a Néstor Kirchner, mientras la oposición se encontraba fragmentada entre Carrió, Roberto Lavagna y López Murphy, entre otros dirigentes. Carrió buscaba consolidarse como la principal alternativa al kirchnerismo.

Finalmente, el acuerdo con López Murphy no prosperó y Cristina Kirchner ganó por amplio margen la elección presidencial. El economista liberal empezaría desde ese momento un largo ostracismo político que se cortó en el 2021 cuando compitió en territorio porteño de la mano de Juntos por el Cambio.

El acercamiento de 2007 también reavivó una discusión política que todavía estaba muy presente: qué habría ocurrido si Carrió y López Murphy hubieran competido juntos en las elecciones presidenciales de 2003.

Aquella elección fue una de las más fragmentadas de la historia reciente. Carlos Menem obtuvo alrededor del 24% de los votos y quedó primero. Néstor Kirchner terminó segundo con algo más del 22%.

Carrió, candidata del ARI, consiguió cerca del 14%, mientras que López Murphy, al frente de Recrear, obtuvo alrededor del 16%. La suma de ambos caudales electorales superaba ampliamente el porcentaje alcanzado por Kirchner.

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