Después de casi un siglo, la vieja cárcel de la Ciudad se va de Villa Devoto. El penal fue inaugurado en el año 1927 y por cuyos pabellones pasaron algunos de los presos más conocidos de la historia criminal argentina, como Carlos Robledo Puch, Arquímedes Puccio, los hermanos Schoklender y Luis “El Gordo” Valor (quien además protagonizó una de las fugas más recordadas en septiembre de 1994), será cerrado una vez que sus detenidos sean trasladados al nuevo complejo penitenciario de Marcos Paz. Y con su salida quedará liberado un enorme terreno cuyo futuro ya empieza a proyectarse.
El predio dejará de tener uso penitenciario y la intención es avanzar con un desarrollo que combine edificios, espacios verdes y equipamiento urbano, con la posibilidad de sumar también un centro cultural. Hay una condición que determinará buena parte de lo que pueda hacerse allí: el 66% de la superficie deberá destinarse a espacio público.
Sin embargo, la cárcel no cerrará de manera inmediata. Antes deberán trasladarse los detenidos y el nuevo complejo de Marcos Paz todavía no está terminado ni completamente equipado. Según fuentes judiciales consultadas por NewsDigitales, el Servicio Penitenciario Federal recién recibirá a los presos cuando las instalaciones estén concluidas y hayan superado las pruebas de funcionamiento.

De hecho, el próximo paso será enviar cadetes del SPF a Marcos Paz para realizar simulacros y probar el complejo, especialmente el funcionamiento de las cámaras y los sistemas de seguridad. Sólo después de esa etapa y de completar el equipamiento comenzará la mudanza de los internos.
El cierre de la cárcel abrirá un proceso que será bastante más largo que el propio traslado de presos. Una vez que el establecimiento quede vacío, Nación deberá ceder el terreno a la Ciudad y el Gobierno porteño tendrá que aceptarlo formalmente. Recién entonces podrá comenzar a definirse el nuevo uso del predio.
Uno de los primeros pasos será la rezonificación en la Legislatura porteña. Al tratarse de una modificación urbanística que requiere doble lectura, el proyecto deberá atravesar una primera votación, una audiencia pública y luego regresar al recinto para su aprobación definitiva.
Ese procedimiento puede demandar varios meses y hace que, aun después de la salida de los presos, la transformación del lugar no vaya a producirse inmediatamente. En el Gobierno porteño -según pudo averiguar este medio- todavía se trabaja sobre alternativas preliminares y no existe un proyecto definitivo para todo el predio.

Entre las posibilidades que se estudian aparecen la construcción de edificios, nuevos espacios verdes y equipamiento de uso público. También se analiza la incorporación de un centro cultural.
La futura urbanización tendrá, de todos modos, límites establecidos de antemano. Dos tercios del terreno deberán conservarse como espacio público, por lo que una parte importante de las tierras que durante décadas estuvieron cerradas detrás de los muros del penal quedará destinada a parques, sectores parquizados y otros usos abiertos a los vecinos.
También deberá reservarse un espacio destinado a la memoria por la Masacre del Pabellón Séptimo, ocurrida el 14 de marzo de 1978. Aquel episodio, uno de los más trágicos de la historia de la cárcel, dejó 65 presos muertos durante un incendio.
Todo el proceso depende primero de que pueda ponerse en funcionamiento el nuevo complejo de Marcos Paz, construido para reemplazar al establecimiento de Devoto.
En una primera etapa, el penal tendrá capacidad para alrededor de 2.200 detenidos. Unas 1.500 plazas estarán destinadas a quienes actualmente se encuentran alojados en Devoto, mientras que las aproximadamente 700 restantes permitirán trasladar personas detenidas que hoy permanecen en comisarías y alcaidías porteñas.
Pero el edificio todavía se encuentra en obra y quedan cuestiones de equipamiento por resolver. Antes de recibir a los internos, además, el SPF deberá verificar que toda la infraestructura funcione correctamente.
La prueba con cadetes será parte de ese proceso. La intención es recrear el funcionamiento cotidiano del establecimiento y comprobar, entre otras cuestiones, la cobertura y operación del sistema de cámaras, además de los distintos mecanismos de seguridad del complejo.
El traslado de los presos comenzará recién cuando esa etapa haya sido superada y el establecimiento esté terminado y equipado. Por eso, pese a que el cierre de Devoto está decidido, la salida de los internos no se producirá en lo inmediato, aclararon los voceros.