El mayor embalse de Nuevo México cayó al 1,4% de su capacidad y alcanzó su nivel más bajo desde 1971. La nueva comparación de NASA Earth Observatory, publicada el 19 de agosto, enfrenta imágenes Landsat de 1994, 2013 y 2026 y muestra la contracción de Elephant Butte Reservoir. La medición corresponde al 27 de julio y confirma una caída mucho más profunda que el mínimo anual de 2013, cuando el lago estaba al 2,9%.
La sequía prolongada en la cuenca del río Grande coincidió en 2026 con el deshielo más temprano registrado en sus cabeceras. El Bureau of Reclamation ya había advertido en abril que la región afrontaba un tercer año seco consecutivo, uno de los mantos de nieve más bajos observados y reservas deprimidas antes de la temporada de riego. Ese contexto redujo el aporte disponible para un sistema que sostiene agricultura y abastecimiento de agua entre Nuevo México y Texas.
La cifra del 1,4% equivale a un volumen de almacenamiento extraordinariamente pequeño para la principal reserva superficial de Nuevo México. Los registros operativos federales situaban Elephant Butte en 27.483 acre-pies el 27 de julio, después de una caída sostenida durante la fase de liberaciones para riego. Un acre-pie es el volumen necesario para cubrir un acre con un pie de agua, una unidad habitual para medir grandes reservas hídricas en Estados Unidos.
El descenso dejó efectos visibles más allá de las imágenes satelitales. New Mexico State Parks informó que el retroceso del agua expuso sedimentos, residuos y terrenos normalmente sumergidos, obligó a despejar accesos y complicó el uso de rampas para embarcaciones. Las liberaciones agrícolas continuaron hasta el 28 de julio y luego se detuvieron, una medida que permitió que el embalse comenzara a recuperar volumen lentamente después del mínimo observado a fines de ese mes.

La comparación histórica muestra que el episodio actual supera incluso otro mínimo severo que ya había marcado a Elephant Butte. En julio de 2013, durante una sequía previa, el reservorio había descendido al 2,9% de su capacidad, mientras que en junio de 1994 estaba casi lleno. El caso se suma a otros problemas de disponibilidad hídrica que News Digitales viene siguiendo, como la presión de la sequía sobre el Canal de Panamá y sus implicancias logísticas.

El próximo indicador será la velocidad de recuperación después del cierre de las liberaciones de riego y la evolución de la sequía regional. NASA considera probable que el embalse haya tocado su mínimo anual a fines de julio, pero el volumen sigue en niveles extremadamente bajos y la presión de fondo no desapareció. La combinación de almacenamiento reducido, nieve escasa y deshielo adelantado mantiene a la cuenca del río Grande bajo una gestión hídrica especialmente restrictiva durante 2026.