NASA publicó este 20 de agosto un nuevo seguimiento de un iceberg excepcionalmente grande observado en el estrecho de Dinamarca durante el verano boreal de 2026. El bloque medía unos 17 km² el 12 de junio, cuando Landsat 9 lo registró al este de Groenlandia. A mediados de agosto estaba a unos 1.500 kilómetros de Jøkelbugten, la bahía del noreste groenlandés de donde probablemente procedía, aunque su punto exacto de desprendimiento sigue sin confirmarse.
La escala del iceberg sobresale incluso en una costa donde cada verano se desprenden numerosos bloques de hielo. NASA calculó que su superficie de junio equivalía a unas cinco veces Central Park, aunque sigue siendo modesta frente a los gigantes antárticos. El episodio ocurre en una región cuya transformación por el deshielo ya forma parte de la creciente importancia de Groenlandia en el Ártico, donde los cambios del hielo también alteran navegación, accesibilidad y dinámica costera.
Landsat 9 permitió distinguir el iceberg del hielo marino que lo rodeaba mediante el Operational Land Imager, conocido como OLI. Los especialistas observaron que el objeto estaba cerca de la costa, era más blanco y considerablemente mayor que las placas de hielo vecinas. La imagen del 12 de junio también muestra una red de lagunas de deshielo azul claro sobre su superficie, un rasgo útil para reconstruir su procedencia y su evolución durante el verano.
La principal incógnita es de qué parte de Jøkelbugten se desprendió un bloque de ese tamaño. El Servicio de Hielo de Groenlandia del Instituto Meteorológico Danés sitúa allí su origen probable, pero NASA señala dos posibilidades: el glaciar Zachariæ Isstrøm o una plataforma de hielo remanente cercana. La segunda hipótesis gana peso por el tamaño del iceberg y por el patrón de lagunas de deshielo, parecido al observado previamente en ese hielo residual.

A mediados de agosto, el iceberg se desplazaba hacia el sur impulsado por la Corriente Costera de Groenlandia y ya estaba a unos 1.500 kilómetros de la bahía. La distancia informada por NASA describe su separación respecto del origen probable y no una medición exacta de toda la ruta recorrida. Las imágenes satelitales más recientes indicaban además que el bloque comenzaba a fragmentarse, un proceso esperado a medida que avanzaba hacia aguas del Atlántico Norte durante el mes.

La fragmentación en el estrecho de Dinamarca reduce la probabilidad de que restos grandes alcancen las rutas marítimas más transitadas al sur de Groenlandia. NASA no informó una nueva superficie comparable a los 17 km² medidos el 12 de junio, por lo que esa cifra no debe presentarse como tamaño actual. La próxima referencia útil será una observación satelital que permita medir cuánto se redujo el bloque y si sus fragmentos continúan dispersándose antes de abandonar esta zona del Atlántico Norte.