Leo Travaglio construyó buena parte de su recorrido alrededor del entretenimiento. Mucho antes de que Esperanto se convirtiera en uno de los boliches más reconocidos de Buenos Aires, comenzó desde abajo en la noche de Villa Gesell, aprendió el negocio, abrió su primer local con dinero prestado por su padre y fue desarrollando una carrera que después se extendió hacia la producción de espectáculos, Gorriti Art Center y, en la actualidad, la música.
En el medio aparecen algunas de las figuras más populares de las últimas décadas. Diego Maradona, Charly García y Ricardo Fort fueron protagonistas de noches que Travaglio todavía recuerda y que ayudan a explicar una época en la que Esperanto llegó a convertirse en punto de encuentro del fútbol, el espectáculo y la televisión.
Pero su historia no comienza ni termina allí. En una extensa conversación en El Living de NewsDigitales, Travaglio reconstruyó el camino que lo llevó desde sus primeros trabajos en Villa Gesell hasta el fenómeno de Esperanto, habló del costo que tuvo aquella exposición y explicó cómo fue transformando su actividad hasta llegar a su presente como productor y cantautor.
La música ocupa hoy un lugar especialmente personal. Travaglio comenzó a tocar la guitarra alrededor de los 12 años y a los 14 ya escribía canciones. Aquella vocación quedó durante mucho tiempo relegada frente a sus diferentes proyectos profesionales y ahora reaparece con “Mi Universo Secreto”, el material que presentará con su banda en Gorriti Art Center.
La historia empresarial de Travaglio comenzó bastante antes del fenómeno que después lo haría conocido.
Durante su juventud practicaba vóley de manera competitiva y llegó a jugar en primera división en Italiano, Vélez y Boca. Una lesión terminó alejándolo de aquella actividad, mientras paralelamente empezaba a descubrir otro mundo: trabajaba repartiendo tarjetas para un boliche de Villa Gesell.
Tenía apenas 18 años y ya observaba el funcionamiento del negocio con mirada propia. Según recordó, proponía cambios a los responsables del lugar, pero sus ideas no encontraban demasiado espacio.
Entonces decidió probar por su cuenta.

Convenció a su padre para que le prestara dinero y abrió Dixit, su primer emprendimiento nocturno en Villa Gesell.
La apuesta funcionó mucho más rápido de lo esperado. Travaglio recordó que inauguró el 4 de enero de 1990, que aquella primera noche ingresaron cerca de 2.000 personas y que antes de terminar enero ya había podido devolverle a su padre el dinero de la inversión.
Su formación como profesor de Educación Física incluso terminó mezclándose con aquel emprendimiento: organizaba actividades y clases de gimnasia en la playa, una estrategia que, según relató, también le permitía construir vínculos y promocionar el lugar.
Ese fue el verdadero punto de partida.
Años después llegaría Esperanto, el proyecto que cambiaría la dimensión de su carrera.
El boliche terminó convirtiéndose en mucho más que un espacio nocturno. Su VIP funcionó como lugar de encuentro de futbolistas, modelos, actores, músicos y personajes que ocupaban las tapas de las revistas y buena parte de la televisión argentina.
“Esperanto se convirtió en un lugar absolutamente mediático. Era la meca de los famosos. Todo pasaba ahí, todo sucedía ahí. Parecía guionado”, recordó Travaglio.
Aquella concentración de figuras hizo que situaciones ocurridas durante una madrugada pudieran transformarse al día siguiente en noticias de espectáculos, deportes o información general.
El éxito también modificó su propia relación con la exposición.
“Fue un tsunami de exposición que yo no elegí”, reconoció.
Travaglio comenzó a quedar asociado públicamente con romances, separaciones, peleas y episodios protagonizados por quienes concurrían al lugar. Durante un tiempo aceptó participar de esa lógica porque entendía que la visibilidad también favorecía sus negocios.
“Si tengo que estar en el barro para vender una franquicia, okay, dale, vamos al barro”, recordó sobre aquella etapa.
Con el tiempo comenzó a preguntarse si realmente quería ocupar ese lugar.
Entre las innumerables figuras que pasaron por Esperanto, hubo dos que tuvieron para Travaglio un significado diferente.
“Tuve la gran alegría de recibir en mi lugar a mis dos grandes ídolos de joven y adolescente: Charly García y Diego Maradona”, contó.
La experiencia, sin embargo, podía ser tan emocionante como estresante.
Travaglio recordó que recibirlos era en ocasiones “agridulce”, debido a la enorme personalidad de ambos y a la incertidumbre sobre cómo podía desarrollarse cada noche.

Una de las anécdotas que conserva ocurrió cuando recibió el aviso de que Maradona estaba llegando a Esperanto mientras el establecimiento ya se encontraba prácticamente al límite de su capacidad.
Mientras para el público la presencia del Diez convertía la madrugada en una experiencia inolvidable, Travaglio recordó haber vivido aquellas horas con “mucho cortisol”, pendiente de que todo funcionara correctamente.
Ese contraste permite entender otra dimensión de Esperanto: para quienes estaban del otro lado de la barra era una fiesta; para quien debía administrarla, cada celebridad podía multiplicar la presión.
Ricardo Fort merece un capítulo particular dentro de aquellos años.
El empresario se convirtió en uno de los habitués más reconocibles de Esperanto durante su explosión mediática y encontró allí un espacio en el que coincidía con numerosas figuras del espectáculo.
Para Travaglio, sin embargo, Fort terminó siendo bastante más que otro famoso dentro del VIP.

Con los años siguió recordándolo como una personalidad central de aquella época y llegó a definirlo como un hombre “magnético, intenso y polémico”.
El vínculo incluso sobrevivió simbólicamente a la muerte del empresario. Durante su paso por El Living, Travaglio habló del presente de Marta Fort y recordó su regreso a Esperanto.
“Si él estuviese acá estaría feliz de que esté sucediendo”, sostuvo al hablar de la hija de Ricardo.
Las historias de Fort, Maradona y tantos otros también explican por qué Esperanto terminó convirtiéndose en un escenario privilegiado de un fenómeno que marcó a la televisión de aquellos años: la relación entre futbolistas, modelos y figuras del espectáculo.
Varias parejas vinculadas con ese universo, aseguró Travaglio, se conocieron allí.
La exposición llevó a Travaglio también hacia los medios.
Pero había una diferencia entre ser noticia y hacer televisión.
Condujo “El Código”, un ciclo en el que entrevistaba a distintas personalidades y mostraba parte del universo de Esperanto.
“Ese rol de los medios es el que a mí me gustó, el de comunicador y el de entrevistar a la figura”, explicó.
La definición ayuda a comprender por qué, con el tiempo, empezó a tomar distancia de la exposición generada por los escándalos y buscó otras formas de desarrollar proyectos vinculados con el entretenimiento.

El cierre de Esperanto en 2015 no significó el alejamiento de Travaglio de la industria.
La búsqueda derivó en Gorriti Art Center, pensado como un espacio capaz de combinar espectáculos, gastronomía, música y diferentes experiencias.
Para desarrollar el concepto viajó por París, Las Vegas y Nueva York buscando formatos que pudieran inspirar un proyecto diferente.
El punto de inflexión apareció cuando conoció en Nueva York Sleep No More, una experiencia de teatro inmersivo.
“Eso me partió la cabeza y dije: ‘Es por acá’”, recordó.
Y apareció otro nombre fundamental en su presente: José María Muscari.
Travaglio pensó en Muscari para desarrollar aquella idea y cuando ambos se encontraron descubrieron una coincidencia inesperada: los dos habían quedado impactados por la misma experiencia teatral en Nueva York.
Sobre esa base comenzaron a construir un nuevo proyecto.
Muscari incorporó su mirada y la dimensión sexual de la propuesta y de aquella combinación surgió SEX.
Según relató Travaglio, cuando estrenaron se agotaron todas las funciones del primer mes. Él mismo había pronosticado que, si conseguían cuidar el producto, podría mantenerse durante cinco años.
“Van siete”, destacó durante la entrevista.
La experiencia marcó una nueva etapa: ya no se trataba únicamente de administrar un espacio nocturno, sino de producir contenidos y desarrollar experiencias alrededor del espectáculo.
La pandemia volvió a cambiar las reglas.
Con Gorriti Art Center cerrado, Travaglio comenzó a pensar cómo generar una experiencia para parejas obligadas a permanecer dentro de sus casas.
Así surgió La Cena Secreta.
Originalmente era una caja que llegaba al domicilio con gastronomía, tragos, contenidos interactivos y un juego de 69 cartas pensado para romper la rutina de las parejas.
Con la reapertura de la actividad, la idea volvió a transformarse y pasó al formato presencial, combinando gastronomía, música, humor, magia y performances.
La experiencia sintetiza una palabra que aparece repetidamente cuando Travaglio habla de su trayectoria: “Reinventarse y reinventarse y reinventarse”.

Mientras todo aquello ocurría, había otra historia que había comenzado incluso antes que los boliches.
La música.
Travaglio empezó a tocar la guitarra alrededor de los 12 años. A los 14 ya componía sus propias canciones.
Una de aquellas primeras composiciones fue “Tu superhéroe”, que permaneció guardada durante décadas hasta que finalmente decidió grabarla.
El camino tampoco fue sencillo.
Su trabajo como profesor de Educación Física, contó, terminó afectándole las cuerdas vocales y provocándole una lesión. La recuperación demandó años y aseguró haber trabajado durante cuatro con el coach vocal Alejandro Falcone hasta recuperar la posibilidad de cantar.
La pandemia terminó funcionando como catalizador.
Volvió a sus antiguos cuadernos, recuperó composiciones y comenzó a producir material nuevo.
“Siempre fue mi cable a tierra. Mi esencia es agarrar una guitarra”, explicó.
Las referencias musicales de Travaglio están profundamente vinculadas con el rock argentino.
En El Living mencionó a Serú Girán, Litto Nebbia, Juan Carlos Baglietto y Fito Páez, además del universo musical de los años 80, como parte de las influencias que atraviesan su manera de componer.
Esa formación también aparece en su mirada sobre la música actual. Travaglio reivindica las canciones con melodía, historias y letras con contenido y busca trasladar esos elementos a su propia producción.
Ya no se trata, entonces, simplemente de un empresario que decidió probar suerte como cantante.
La música estaba antes de Dixit, antes de Esperanto y antes de Gorriti Art Center.
Lo nuevo es haber decidido finalmente convertir aquella vocación privada en un proyecto artístico público.

Ese recorrido desemboca ahora en “Mi Universo Secreto”, el material que Travaglio presentará con su banda en Gorriti Art Center.
Entre sus trabajos recientes aparece también “Un poco más”, grabado junto a Adabel Guerrero, con quien mantiene un vínculo artístico de larga data y que forma parte además del universo de SEX.
El presente musical permite mirar toda su trayectoria desde otro lugar.
Dixit mostró tempranamente su capacidad para emprender. Esperanto lo colocó en el centro de una etapa irrepetible de la noche porteña. Gorriti Art Center amplió aquella experiencia hacia la producción y los nuevos formatos. Y la música recupera algo mucho más antiguo.
“Me aburro cuando está todo demasiado bien y digo: estoy inquieto, quiero hacer otra cosa”, confesó Travaglio.
Esa inquietud conecta las distintas etapas de una historia que comenzó mucho antes de los flashes, los VIP y las madrugadas con famosos.
Porque antes de Maradona, Ricardo Fort, Esperanto y Gorriti Art Center, ya estaba aquella guitarra que Travaglio había empezado a tocar a los 12 años.
Décadas después, decidió volver a ponerla en el centro de la escena.