El príncipe Harry y Meghan Markle preparan un regreso que pocos imaginaban posible. Seis años después de abandonar sus funciones dentro de la familia real británica y establecerse en California, los duques de Sussex volverán al Reino Unido junto a sus hijos, Archie y Lilibet, para permanecer allí durante un período prolongado.
El cambio comenzará en las próximas semanas y tendrá una consecuencia especialmente significativa para los dos chicos. Archie, de 7 años, y Lilibet, de 5, ya fueron inscriptos en escuelas británicas y comenzarán las clases en septiembre.
La familia no ocupará una residencia perteneciente a la Corona. El plan es instalarse en una propiedad privada fuera de Londres y mantener al mismo tiempo la mansión que posee en Montecito, California, donde vivió desde 2020. Tampoco está previsto que Harry y Meghan recuperen sus antiguos deberes como miembros activos de la realeza.
Harry y Meghan se casaron en mayo de 2018 en el castillo de Windsor. Menos de dos años después anunciaron que querían independizarse económicamente y abandonar su posición como integrantes principales de la Casa Real. La salida, conocida popularmente como “Megxit”, terminó llevándolos primero a Canadá y luego a Estados Unidos. Desde allí desarrollaron proyectos con plataformas audiovisuales, podcasts, producciones documentales y emprendimientos comerciales.
La ruptura familiar, sin embargo, fue creciendo. Entrevistas televisivas, la serie documental de los Sussex y las memorias de Harry, publicadas bajo el título Spare, expusieron conflictos internos con Buckingham y profundizaron especialmente el distanciamiento con su hermano, el príncipe William.

El nuevo escenario coincide con un acercamiento entre Harry y su padre. Carlos III, de 77 años, continúa bajo tratamiento contra un cáncer diagnosticado en 2024 y volvió a encontrarse recientemente con su hijo.
El mes pasado, Harry, Meghan, Archie y Lilibet visitaron Gran Bretaña y el monarca pudo reencontrarse con sus nietos después de varios años. Ese contacto alimentó las versiones sobre una posible reconstrucción de la relación familiar.
Mucho más compleja permanece la situación con William. Los hermanos, que durante décadas proyectaron una imagen de enorme cercanía, mantienen un vínculo deteriorado desde la salida de los Sussex y las posteriores revelaciones públicas.
También queda abierta la cuestión de la seguridad, uno de los principales motivos que Harry había señalado para no instalarse nuevamente en su país. El duque protagonizó durante años disputas judiciales sobre el nivel de protección policial que debía recibir después de dejar sus responsabilidades oficiales.
El regreso no significa, al menos por ahora, una vuelta al trabajo para la Corona. Pero la presencia permanente de los Sussex nuevamente en territorio británico puede abrir una etapa distinta: Carlos tendrá más cerca a su hijo y sus nietos, mientras toda la atención se concentrará en saber si la distancia que todavía separa a Harry y William finalmente empieza a reducirse.