Tres semanas después de la entrada masiva que desbordó la frontera entre Marruecos y Ceuta, comenzaron los entierros de decenas de personas que murieron intentando alcanzar territorio español. Los primeros cuatro cuerpos fueron sepultados este viernes en el cementerio musulmán de la ciudad, mientras las autoridades preparan unas 70 tumbas para víctimas que, en su enorme mayoría, todavía no tienen nombre.
El operativo prevé entre diez y doce inhumaciones por día. Los cuerpos son colocados según el rito islámico, orientados hacia La Meca, y cada sepultura queda identificada con un número. Ese registro permitirá exhumar y repatriar los restos si más adelante una familia logra demostrar la identidad de la persona fallecida.

El dato más dramático es que cerca del 95% de quienes serán enterrados aún no fueron identificados. Hasta ahora solo se pudo confirmar la identidad de seis hombres adultos, todos marroquíes. Para hacerlo se compararon huellas dactilares y muestras de ADN con registros disponibles y con familiares que se presentaron ante las autoridades.
La tarea avanza lentamente porque muchos parientes viven en Marruecos y tienen dificultades para ingresar legalmente a Ceuta para entregar muestras genéticas. En paralelo, familias de desaparecidos difundieron fotografías y pedidos de información en redes sociales con la esperanza de saber si sus hijos, hermanos o esposos están entre los muertos.

La tragedia comenzó el 30 de julio, cuando al menos 72.000 personas cruzaron o intentaron cruzar desde Marruecos en una movilización sin precedentes. El balance conocido hasta ahora es de 82 muertos del lado español y otros 14 confirmados por las autoridades marroquíes. Miles regresaron, pero entre 5.000 y 8.000 continúan en Ceuta, muchos alojados en condiciones precarias o esperando una definición sobre su situación migratoria.
La magnitud de la crisis volvió a poner bajo presión a una de las fronteras más sensibles de Europa. Ceuta es una ciudad española situada en la costa norte de África y, junto con Melilla, constituye uno de los pocos límites terrestres entre la Unión Europea y el continente africano.
No es la primera vez que la zona queda en el centro de una emergencia migratoria. En mayo de 2021, unas 6.000 personas entraron en Ceuta en apenas dos días, muchas nadando alrededor de los espigones fronterizos. Un año después, al menos 23 migrantes murieron durante un intento masivo de acceso a Melilla.
Ceuta permanece bajo soberanía española desde el siglo XVII y su posición geográfica convirtió a la ciudad en uno de los puntos más vigilados de la ruta migratoria hacia Europa. Marruecos mantiene además una histórica reivindicación sobre el territorio, rechazada por Madrid.
La crisis de 2026 superó ampliamente aquellos episodios por cantidad de personas y víctimas. Ahora, mientras continúan los controles y las discusiones sobre asilo, devoluciones y seguridad, el problema más urgente es ponerle nombre a decenas de muertos, para que sus familias puedan saber dónde están y decidir si quieren llevarlos de regreso a casa.