Hace ocho años, el 21 de agosto de 2018, Cristina Kirchner presentó una nota en la reunión de labor parlamentaria del Senado. Allí avisó que dejaba de resistir los allanamientos a sus tres viviendas -Recoleta, Río Gallegos y El Calafate- pedidos por el juez federal Claudio Bonadio en la causa Cuadernos.
"No tengo ningún inconveniente en que el cuerpo autorice lo solicitado por Bonadío", escribió. Y aclaró que su objetivo era terminar "con el show montado alrededor de estos allanamientos".
El texto no era una rendición lisa y llana: pedía cinco cosas. El Senado las trató al día siguiente y las dejó afuera.

Sobre la casa de El Calafate agregó un motivo personal: allí murió Néstor Kirchner el 27 de octubre de 2010, "el momento más doloroso de mi vida", y por eso pedía conservarla como estaba.
El 22 de agosto la Cámara alta aprobó los allanamientos por unanimidad, sin votos en contra ni abstenciones, y le pidió al juez que cuidara "el derecho a la intimidad" de la senadora. La propia Cristina Kirchner votó a favor.
La discusión se partió en la votación en particular: 47 senadores votaron por dejar el dictamen como estaba y 20 por incluir las condiciones de la expresidenta. Ninguno de los cinco pedidos quedó en el texto final.
Los operativos empezaron el 23 de agosto en el departamento de Recoleta y en la casa de Río Gallegos. En el primero la inspección duró 13 horas e incluyó la revisión de paredes, techos, pisos, cuadros y artesanías.
Participaron peritos con escáneres y perros entrenados para detectar dólares, euros y pesos. El tercer procedimiento, en El Calafate, se hizo el 24 de agosto.Se hicieron sin los condicionamientos que había planteado la senadora.
El expediente nació de las anotaciones de Oscar Centeno, chofer de Roberto Baratta, funcionario del Ministerio de Planificación Federal. Los cuadernos fueron revelados en agosto de 2018 por el periodista Diego Cabot, del diario La Nación, que antes entregó el material a la Justicia.

La acusación sostiene que hubo un esquema de cobro de sobornos a empresarios a cambio de contratos de obra pública durante los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Kirchner.
"No vi corrupción"
— Corta (@somoscorta) August 18, 2026
La respuesta de Florencio Randazzo cuando fue consultado por la causa Cuadernos. pic.twitter.com/d8oOOuGqFB
Las audiencias del juicio oral y público empezaron el 6 de noviembre de 2025. Se juzga a Cristina Kirchner como presunta jefa de una asociación ilícita, además de a exfuncionarios y empresarios: en total hay 86 acusados ante el Tribunal Oral Federal 7.
La expresidenta sigue las audiencias por videollamada desde San José 1111, donde cumple la condena de seis años por la causa Vialidad. En la etapa de indagatorias declararon 24 imputados colaboradores -los "arrepentidos"-. Ninguno aceptó preguntas de las defensas y la mayoría tampoco de la fiscal: se limitaron a pedir que se incorporaran sus confesiones anteriores.
🔴 | Portero del edificio de Cristina Kirchner se retracta en causa Cuadernos.
— El Portavoz Argentino 🇦🇷 (@ElPortavozARG) May 21, 2026
En la audiencia de este jueves en el juicio oral por la causa Cuadernos, Julio César Silva, encargado del edificio de Recoleta donde reside Cristina Fernández de Kirchner, modificó su testimonio… pic.twitter.com/32Bm0scNfz
Los abogados de otros acusados objetaron esa vía porque les impide contrainterrogarlos.
Ahora es el turno de los testigos. El martes declaró el exministro Florencio Randazzo, que evitó responsabilizar a Cristina Kirchner y tomó distancia de Ricardo Jaime y Juan Pablo Schiavi. El jueves lo hizo el directivo de Techint Pablo Brizzio, que negó haber sabido de pedidos de dinero. El martes próximo están citados Luis Betnaza y Héctor Zabaleta, también de Techint.
TM