El 23 de agosto de 1999, hace exactamente 27 años, una encuesta de la consultora MP anticipaba un escenario que terminaría acertando en su principal pronóstico, pero fallando en uno de los datos políticamente más sensibles: Fernando de la Rúa aparecía claramente encaminado a ganar la elección presidencial, mientras que Graciela Fernández Meijide aventajaba a Carlos Ruckauf en la carrera por la gobernación bonaerense.
Faltaban poco más de dos meses para las elecciones del 24 de octubre y la campaña entraba en su tramo decisivo. La Alianza, integrada por la UCR y el Frepaso, buscaba terminar con diez años de gobiernos menemistas y llegaba a la recta final con De la Rúa consolidado como favorito.
El sondeo, realizado para la campaña de Domingo Cavallo, también mostraba un dato novedoso: por primera vez, la mayoría de los entrevistados consideraba que la Alianza terminaría ganando las elecciones. Esa percepción, según los analistas de entonces, podía contribuir a despolarizar la competencia y reducir la presión por el denominado "voto útil".
La encuesta fue realizada por MP, la consultora conducida por Eduardo Lauzán y Diego Palacios, sobre 1.000 personas de Capital Federal y el Gran Buenos Aires mediante entrevistas telefónicas, respetando proporciones de edad, sexo y nivel socioeconómico.
El trabajo mostraba una tendencia que ya aparecía en otros estudios: De la Rúa aventajaba con claridad a Eduardo Duhalde tanto en Capital como en el conurbano, aunque la diferencia era mucho más amplia en la ciudad que en el Gran Buenos Aires.
En Capital Federal, la distancia era particularmente contundente: el candidato de la Alianza triplicaba a Duhalde. En el conjunto de Capital y GBA, De la Rúa encabezaba, Duhalde quedaba segundo y Cavallo tercero.
Así eran los números en CABA:
Mientras que en PBA:
El dato tenía una lectura política importante. La elección presidencial todavía no se había convertido en una disputa completamente polarizada entre la Alianza y el PJ porque Cavallo conservaba un caudal de votos relevante en el área metropolitana.
Por eso, la encuesta advertía que no existía todavía una lógica de "Boca-River dramático". Si buena parte del electorado tenía la sensación de que De la Rúa ya era el candidato destinado a ganar, desaparecía parte del incentivo para abandonar a una tercera opción y votar exclusivamente para impedir el triunfo del adversario.
Pero el escenario más llamativo se encontraba en la provincia de Buenos Aires.
La encuesta de MP ubicaba a Graciela Fernández Meijide por encima de Carlos Ruckauf en la intención de voto para gobernador. La candidata de la Alianza sacaba seis puntos de ventaja sobre el dirigente justicialista: 37 a 31%
Luis Patti aparecía tercero con un porcentaje significativo, cercano al 19% cuando se preguntaba directamente por la intención de voto a gobernador.
El problema para Patti era que su candidatura no estaba acompañada por una fórmula presidencial. Para votar por él, los electores debían cortar boleta.
Y allí aparecía una de las conclusiones más interesantes del estudio: una parte importante de quienes decían respaldar a Patti no tenía experiencia con el corte de boleta y consideraba más importante la elección presidencial.
Según el relevamiento, un 11% de los encuestados que apoyaban a Patti nunca había cortado boleta y, además, consideraba más importante la elección presidencial. La estimación de MP era que, en esas condiciones, Patti podía terminar reteniendo solamente alrededor del 8% de los votos.
El dato alimentaba la expectativa de que parte de esos sufragios pudiera terminar favoreciendo a Meijide.
Los encuestadores de entonces suponían que el fuerte escenario presidencial podía producir un efecto arrastre a favor de la candidata aliancista.
La lógica parecía sencilla: si De la Rúa ganaba ampliamente en la provincia, ese resultado podía beneficiar también a Meijide.
La encuesta reflejaba justamente esa expectativa. La oposición nacional aparecía consolidada y la candidata bonaerense había logrado instalarse como una opción competitiva frente al histórico predominio del peronismo en la provincia.
Pero las urnas terminarían mostrando que la elección bonaerense tenía una dinámica propia.
El domingo 24 de octubre de 1999, Fernando de la Rúa confirmó el pronóstico central de aquellas encuestas y ganó la elección presidencial.
La fórmula De la Rúa-Carlos "Chacho" Álvarez obtuvo el 48,37% de los votos, frente al 34,12% de Eduardo Duhalde-Ramón "Palito" Ortega. Domingo Cavallo quedó tercero con poco más del 10%.
De la Rúa consiguió así imponerse en primera vuelta y puso fin a una década de gobiernos justicialistas encabezados por Carlos Menem.
En la provincia de Buenos Aires, sin embargo, ocurrió exactamente lo contrario de lo que había anticipado la encuesta de MP.
Carlos Ruckauf derrotó a Fernández Meijide y obtuvo la gobernación bonaerense: 48,3% para el peronismo y 41,4% para la dirigente de la Alianza. La diferencia fue cercana a los siete puntos.
Así, mientras De la Rúa confirmaba con claridad el pronóstico presidencial, la encuesta se equivocaba en uno de los distritos más importantes del país.