La incobrabilidad de los créditos viene ocupando un lugar central en la preocupación de las familias argentinas y del sistema financiero en general.
No obstante, en junio parece haber dado un respiro. La morosidad del sector privado cedió por primera vez en 20 meses, hasta el 7,6%, de acuerdo a datos oficiales del Banco Central.
Si bien la baja es marginal -en mayo, la mora era de 7,7%, es decir, mermó solo 0,1 punto porcentual- podría ser una señal de alivio. ¿Lo es?
Uno de los puntos sobresalientes en el problema de la irregularidad es lo explosivo de la dinámica. En el sector privado en general, la irregularidad pasó del 2,9% en junio de 2025 al 7,6% doce meses después. Esto es, se multiplicó casi por 3 veces la morosidad en apenas un año.
En el desagregado, el salto en la morosidad de las familias es el que más dispara las alarmas: se ubica en 12,8%, récord en la serie histórica (últimos 15 años), mientras que las empresas se mantienen en 3,5%.

Es decir, la situación más acuciante la viven las familias, pero la tendencia es la misma: en ambos casos prácticamente se triplicaron en un año quienes no pueden afrontar sus deudas.
La mora en las familias alcanza los préstamos personales, así como también las tarjetas de crédito. En el caso de los préstamos personales, el 16,4% de las familias no pudo pagar sus créditos. Esto es, 0,5 puntos porcentuales más que en el mes anterior, 10 puntos más de morosidad respecto al año anterior (6,5%) y récord de la serie de 15 años.
A su vez, el 12,6% de las familias no pudo afrontar las tarjetas de crédito: 7,7 puntos más de mora respecto al año anterior (4,9%) pero 0,5 puntos porcentuales menos que en mayo, interrumpiendo la tendencia.
Los préstamos garantizados comienzan también a generar preocupación, alejándose de su promedio histórico, y con tendencia alcista: los prendarios presentan una irregularidad del 7,9% (más del doble que hace un año) mientras los hipotecarios apenas 1,6% (el doble que el promedio desde 2010).

Estos últimos son resaltados por su crecimiento por el BCRA: 1.968 altas adicionales de préstamos hipotecarios a las familias en junio, acumulando en los últimos doce meses cerca de 35.400 nuevos deudores en este segmento, con preponderancia de los bancos públicos.
Por último, en las entidades no financieras, la irregularidad es aún más elevada: en junio, trepó al 33% en las familias, según estimaciones de la Consultora 1816.
La buena noticia de junio es que tanto en empresas como en familias, la mora se mantuvo estancada respecto al mes anterior y cayó marginalmente en el agregado. No obstante, en el propio informe del Banco Central, se explica que:
“El desempeño (…) estuvo explicado por una desaceleración en el ritmo de crecimiento real de la cartera irregular (numerador del ratio; en parte derivado del envío a irrecuperables fuera de balance de deudores que hasta mayo estaban en situación irregular) y un aumento real del financiamiento total (denominador del ratio)”
¿Qué significa esto? Que las deudas en mora aumentaron medidas en pesos argentinos y que la tasa de morosidad no bajó porque las familias hayan podido ponerse al día con sus deudas.
La retracción de la tasa obedece a que se declaró irrecuperable a un sector, y a que las deudas morosas crecieron menos que el total de deudas. Como la tasa es una división (deudas en mora vs deudas), al crecer más el número por el que se divide, la tasa baja.
La pérdida de puestos de trabajo y la merma en los ingresos, así como la volatilidad de las tasas de interés en niveles altos (muy positivas en términos reales, esto es, en comparación con la inflación), constituyen las principales causas de esta situación.
Desde Profit Consultores registran que el costo financiero total de los préstamos personales se sostiene en niveles muy elevados: hace más de dos años se ubica por encima del 100% anual (118,7% en julio de 2026).

Pese a ello, el presidente Javier Milei sostiene que se trata de un problema entre privados, y ayer, en la Bolsa de Comercio de Rosario dio todo tipo de explicaciones sin sentido.
Primero, Milei dijo que la mora sube por préstamos del 2024, cuando “hubo una suba abrupta del riesgo país fruto del intento de golpe de Estado”. “Es fruto del ataque de la política”.
Pero luego lo indicó como un problema de 2026, y remató con el “efecto mundial”: “¿sabe qué hicieron muchos? Iban a cadenas de ventas de electrodomésticos”, “se compraron televisores para ver el mundial y después veían si pagaban o no. Bueno, ahora no pagaron”.
Milei, recién, sobre la gente que no puede pagar sus deudas: “Se compraban televisores para el Mundial y después veían si pagaban o no”.
— Julia Strada (@Juli_Strada) August 22, 2026
Delirante total, burro económico o cínico? No me decido. pic.twitter.com/dz2XIklAYB
El problema real es otro. Ante la falta de ingresos, las familias deben recurrir a préstamos, con tasas de interés tan altas, que se tornan impagables. En un círculo vicioso, cada vez mayor porcentaje de los ingresos deben destinarse a pagar deudas, reduciendo aún más el ingreso disponible para afrontar el resto de los gastos.