El gobierno de Javier Milei sostiene congelado el bono para los jubilados y pensionados que perciben el haber mínimo, desde marzo de 2024.
Esta falta de actualización de los $70.000 implica que los jubilados y pensionados cada vez pueden comprar menos con dicho bono.
Una manera de medir este impacto es a través de los precios de los alimentos. Allí, se confirma el problema: el poder adquisitivo de los $70.000 se deterioró fuertemente.
Para graficar la pérdida en términos reales de los $70.000, en base a los datos disponibles del INDEC (hasta julio de 2026), podemos utilizar distintos alimentos de la canasta básica:

Al compararlo con la inflación general, esto es, el IPC (Índice de Precios al Consumidor),el poder de compra del bono se ha visto fuertemente deteriorado: perdió el 56% de su valor real.
Para recuperar al menos la capacidad adquisitiva de marzo de 2024, el bono debiera ser en agosto de $160.482.
Asimismo, de haberse incrementado el bono en la misma línea que los haberes, tendría que ser en agosto de $218.559,63. Es decir, el bono debiera ser el triple de lo que es hoy.

En términos porcentuales, el aumento de la jubilación mínima va por debajo de los haberes más altos.
Por ejemplo, en agosto, la mínima subió 1,6%, mientras que el resto de los haberes se incrementaron 1,89%.
Si bien la diferencia puede parecer marginal en un mes, en el acumulado es más que significativa: desde marzo de 2024, las jubilaciones mínimas subieron 140%, mientras los haberes más altos treparon 212%.
El congelamiento del bono trae así una profunda heterogeneidad entre los jubilados: el poder adquisitivo de la mínima perdió 19,1% desde la asunción de Milei, mientras la capacidad de compra de los haberes más altos se recortó 1,6%.
En suma, el Ministerio de Economía que comanda Luis Caputo continúa utilizando a los jubilados y pensionados más desfavorecidos como variable de ajuste.