22/08/2026 - Edición Nº1292

Política

¿Perderá el presentismo?

Qué implica para la gestión que Milei esté cada vez más recluido en Olivos

22/08/2026 | En lo que va de agosto, el Presidente no pisó la Casa Rosada. También disminuyó sus reuniones y su actividad en redes sociales.



Javier Milei construyó buena parte de su identidad política sobre una premisa sencilla: trabajar sin descanso. Durante la campaña prometió instalarse en la Quinta de Olivos para gobernar desde que se levantara hasta que se fuera a dormir. Tres años después de su llegada al poder, el Presidente hiperactivo parece haber quedado atrás. En lo que va de agosto, Milei no pisó la Casa Rosada.

La última vez que estuvo en Balcarce 50 fue el 31 de julio, cuando recibió las cartas credenciales de los embajadores de Alemania, Corea del Sur y la Santa Sede en el Salón Blanco. Desde entonces, la actividad presidencial se concentró principalmente en Olivos y en algunas apariciones puntuales fuera de la residencia oficial.

Menos agenda y más silencio

La ausencia de la Casa Rosada no es un hecho aislado. Milei también viene reduciendo su actividad pública. El lunes reapareció después de diez días sin agenda oficial, durante el acto por el aniversario de la muerte del general José de San Martín.

Después volvió a mostrarse en el Council of the Americas y este viernes tiene previsto hablar en la Bolsa de Comercio de Rosario. El dato político es que los intervalos entre una aparición y otra son cada vez más extensos.

El Milei de los primeros tiempos de Gobierno aparecía prácticamente todos los días: conferencias, actos, entrevistas, cadenas nacionales, reuniones con funcionarios y una intensa actividad en redes sociales. El actual Presidente parece haber elegido otro esquema.

La Casa Rosada perdió centralidad

La decisión de gobernar desde Olivos no es nueva. El propio Milei había anunciado antes de asumir que pretendía instalarse en la residencia presidencial y trabajar desde allí. Lo novedoso es la duración de la ausencia de la Casa Rosada y la reducción de la actividad política visible.

En enero de 2024, el entonces vocero presidencial Manuel Adorni había anunciado que Milei asistiría a la Casa de Gobierno los martes y jueves para encabezar reuniones de gabinete. Ese esquema quedó lejos de la realidad actual.

La última reunión de gabinete encabezada personalmente por el Presidente fue el 9 de julio, después del Tedeum. Desde entonces, el gabinete dejó de tener al Presidente como presencia habitual en sus encuentros.

Olivos tampoco es una colmena

La Quinta de Olivos debería ser, en este esquema, el centro neurálgico de la administración presidencial. Sin embargo, los registros de ingresos muestran una actividad menor a la que podría suponerse. Durante los primeros seis meses de 2026, el funcionario que más veces ingresó a la residencia presidencial fue el canciller Pablo Quirno, con diez visitas. En segundo lugar apareció Manuel Adorni, por entonces jefe de Gabinete, con nueve ingresos antes de abandonar el cargo.

Más atrás quedaron Luis Caputo, con cinco visitas, y Diego Santilli, con cuatro. El dato permite observar otra característica del actual funcionamiento del poder: Milei no solamente aparece menos en público; también recibe a menos funcionarios en su residencia oficial.

Karina, Caputo y un poder cada vez más concentrado

Mientras Milei reduce su presencia pública, la política cotidiana del Gobierno continúa funcionando. Pero buena parte de esa actividad se desplaza hacia otros protagonistas. La mesa política se reúne los martes y el presidente no participa de esos encuentros. Allí tiene un papel central Karina Milei, secretaria general de la Presidencia y principal articuladora política del oficialismo.

El ministro de Economía, Luis Caputo, también asumió un papel cada vez más visible en la construcción de acuerdos con gobernadores y dirigentes políticos. La dinámica muestra una transformación del Gobierno: Milei conserva la centralidad como líder y principal figura electoral, pero la gestión cotidiana y la negociación política aparecen cada vez más delegadas.

Hasta X tiene menos de Milei

La transformación también puede observarse en el territorio donde Milei fue durante años una figura prácticamente imposible de ignorar: las redes sociales. El presidente continúa utilizando X con frecuencia, pero su actividad disminuyó considerablemente.

Según registros que monitorean su comportamiento en esa plataforma, durante marzo, abril y mayo llegó a permanecer alrededor de dos horas y media diarias en X. En junio el promedio bajó a 1 hora y 53 minutos y en julio se ubicó en aproximadamente 1 hora y 24 minutos. La caída ronda el 50 por ciento.

Para cualquier dirigente sería una actividad enorme. Para Milei, que convirtió las redes sociales en una herramienta central de comunicación política, representa un cambio significativo. Durante sus primeros años de Gobierno, buena parte de la agenda política nacional comenzaba o terminaba con un posteo presidencial. Hoy eso ocurre con menor frecuencia.

Un presidente que casi no recorrió el país

La menor exposición presidencial también tiene una dimensión territorial. A casi tres años de haber asumido, Milei todavía no visitó varias provincias argentinas: Misiones, Formosa, Chaco, Santiago del Estero, Salta, Jujuy, La Rioja, San Luis, La Pampa, Entre Ríos, Chubut y Catamarca, aunque esta última podría incorporarse próximamente a su agenda.

El dato adquiere relevancia política en un momento en que el Gobierno necesita fortalecer su relación con los gobernadores y construir apoyos legislativos para la etapa que viene.