Estados Unidos activó este sábado 22 de agosto los aranceles adicionales del 50% sobre una serie de productos canadienses después de que venciera la prórroga concedida durante las negociaciones. La medida comenzó a regir a las 00:01, hora del Este, y alcanza bienes por unos 28.000 millones de dólares canadienses. El primer ministro Mark Carney suspendió las conversaciones y confirmó que Ottawa responderá con aranceles equivalentes para proteger a trabajadores y empresas afectadas por la nueva barrera comercial.
El cambio convierte en hecho consumado el ultimátum que News Digitales había seguido hasta el viernes. La Casa Blanca había postergado tres días la entrada en vigor para dar margen a un acuerdo, pero las conversaciones terminaron sin una salida aceptable para Ottawa. El nuevo paquete no afecta a todas las exportaciones de Canadá: Washington excluyó energía, potasa, determinados minerales críticos, pescado y productos ya cubiertos por medidas de seguridad nacional bajo la Sección 232, dentro de una escalada comercial que el medio viene siguiendo.
La herramienta utilizada por Washington es la Sección 338 de la Ley Arancelaria de 1930, una facultad que permite imponer gravámenes cuando el presidente considera que otro país discrimina al comercio estadounidense. Las proclamaciones alcanzan productos vinculados con las disputas por bebidas alcohólicas, lácteos y vehículos, pero los anexos incluyen además bienes como palos de hockey y cemento. La Casa Blanca precisó que el recargo se aplica incluso a productos que cumplen las reglas de origen del T-MEC, siempre que estén dentro de las posiciones alcanzadas.
Canadá decidió responder con una estructura equivalente, pero no de manera inmediata. Carney anunció que los contraaranceles entrarán en vigor el martes 8 de septiembre y se concentrarán en acero, lácteos, electrodomésticos, maquinaria agrícola, pulpa y papel y productos electrónicos. Ottawa sostuvo que la respuesta será dólar por dólar y adelantó medidas adicionales para sectores expuestos. El gobierno canadiense también reconoció que la represalia elevará costos y reducirá opciones para consumidores, una consecuencia habitual cuando ambos socios encarecen importaciones mutuamente.
La escalada deja a las empresas con dos calendarios distintos: el arancel estadounidense ya está operativo, mientras la respuesta canadiense tendrá algo más de dos semanas de preparación. Ese intervalo permite a Ottawa publicar la lista detallada de productos y ajustar mecanismos de apoyo, pero no elimina la incertidumbre para cadenas integradas entre ambos países. Canadá afirmó que ya destinó cerca de 25.000 millones de dólares a programas de respaldo durante los últimos 18 meses y prometió ampliar esa asistencia en los próximos días.
El próximo punto de control será la publicación formal de los productos estadounidenses alcanzados por Ottawa y de las medidas de apoyo prometidas a las industrias canadienses. Carney también reunió este sábado a los primeros ministros provinciales y territoriales para coordinar la respuesta. Sin una reanudación inmediata de las conversaciones, la disputa entra ahora en una fase de aranceles cruzados: Washington cobra el 50% adicional desde hoy y Canadá prepara su réplica para el 8 de septiembre, con impacto directo sobre precios, contratos y decisiones de inversión.