Cada 23 de agosto, el deporte argentino recuerda una de sus jornadas más gloriosas: la final de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, donde el seleccionado nacional de fútbol se colgó la medalla dorada por segunda vez consecutiva. Aquel equipo, integrado en su mayoría por jugadores Sub 23 con algunas excepciones de mayor edad, se metió en el corazón de los hinchas por el nivel de fútbol que mostró durante toda la competencia.
La final se disputó en el Estadio Nacional de Pekín, conocido popularmente como "Nido del Pájaro", ante una multitud de 89.102 espectadores. El rival fue Nigeria, la misma selección que había vencido a Argentina en la final de Atlanta 1996. Esta vez la historia fue distinta: un golazo de Ángel Di María al minuto 57, tras una asistencia de Lionel Messi, le dio el triunfo por 1-0 al equipo albiceleste.
El plantel dirigido por Sergio "Checho" Batista llegó invicto a la definición, con un camino que incluyó triunfos en la fase de grupos ante Costa de Marfil, Australia y Serbia. En cuartos de final superó a Holanda en tiempo suplementario, también con gol de Di María, y en semifinales le propinó una goleada 3-0 a Brasil, con tantos de Sergio "Kun" Agüero y de Juan Román Riquelme de penal.
Aquel equipo quedará en la memoria colectiva por la cantidad de futbolistas de alto nivel que lo integraban. Además de Messi, Riquelme, Di María y Agüero, formaron parte del plantel campeón Javier Mascherano, Fernando Gago, Ezequiel Garay, Pablo Zabaleta, Sergio Romero, Diego Buonanotte, el "Pocho" Lavezzi, Nicolás Pareja y Éver Banega, entre otros nombres que después marcarían la historia del fútbol argentino.
Con ese triunfo, Argentina alcanzó su medalla de oro número 17 en la historia olímpica y su segundo título consecutivo en fútbol masculino, tras el oro conseguido en Atenas 2004 bajo la conducción de Marcelo Bielsa. El logro también significó un récord: doce partidos consecutivos sin perder entre ambas ediciones olímpicas, seis triunfos en 2004 y seis más en 2008.
Mascherano, además, se convirtió en uno de los pocos deportistas argentinos en ganar dos medallas doradas olímpicas, junto al polista Juan Nelson. A 18 años de aquella tarde en Pekín, el recuerdo de aquel equipo sigue intacto como uno de los hitos más recordados del deporte argentino en los Juegos Olímpicos.