San Lorenzo cerró la venta más resonante de este mercado de pases: Orlando Gill, arquero paraguayo de 24 años, fue transferido al Lille de Francia por 4.650.000 dólares brutos, cifra correspondiente al 50% de los derechos económicos que estaban en poder del Ciclón.
El paraguayo firmará un contrato por cinco temporadas y viajará en las próximas horas a Francia para sellar los últimos trámites. La cifra terminó por debajo de los ocho millones que fijaba la cláusula de salida y que el club pretendía cobrar.
La ficha estaba dividida en partes iguales entre San Lorenzo y el representante del jugador, por lo que Boedo negoció el 50% que le correspondía. El Lille se impuso en la puja al Monza italiano, que también había presentado una propuesta.
En el conjunto francés, el arquero pelearán mano a mano por el arco titular con el turco Berke Özer.
Gill llegó a comienzos de 2024 desde Sportivo San Lorenzo de Paraguay. Tuvo que esperar meses para debutar por falta de cupo para extranjeros, pero desde 2025 se adueñó del arco bajo la conducción de Miguel Ángel Russo.
Cerró su ciclo en el Ciclón con 63 partidos, 48 goles recibidos y 31 vallas invictas. Su valor de mercado se disparó tras el Mundial 2026, donde con Paraguay se convirtió en héroe al atajar dos penales en la tanda ante Alemania que eliminó al conjunto europeo.
Su último partido con la camiseta azulgrana fue el clásico ante Huracán, en el que fue expulsado por un cabezazo a Lucas Blondel. La sanción de dos fechas le impedía jugar ante Instituto, pero la operación con el Lille terminó por acelerar su salida. En el arco, el técnico Pipo Gorosito apostará por José Devecchi.

Con la partida de Gill, San Lorenzo suma un cupo libre para incorporar —que se agrega al que ya tenía por la lesión de Barrios— y podrá reforzarse en el mercado.
Sin embargo, la operación se cierra en un contexto delicado: el club afronta un embargo por una deuda de 250 mil dólares con Gonzalo Maroni, que la dirigencia buscará cancelar para evitar que los fondos provenientes de la venta queden retenidos.
La salida de Gill marca el final de un ciclo virtuoso: llegó como una apuesta, se convirtió en referente y termina siendo la venta más importante del ciclo. Ahora, con el pasaporte europeo en la mano, arranca su nueva vida en la Ligue 1.