Lo de este domingo en el Estadio Metropolitano no tiene mucha explicación. Julián Álvarez, campeón del mundo con la Selección Argentina y uno de los delanteros más determinantes del planeta, fue silbado por su propia gente en el regreso del Atlético de Madrid a la actividad, en el 2-2 ante Villarreal por la segunda fecha de LaLiga.
Apenas la voz del estadio anunció su nombre entre los suplentes, buena parte de la tribuna lo repudió con pitos. El cordobés, que llegó a España para convertirse en una de las figuras del Cholo Simeone, aguantó el golpe con la mirada baja y sin devolver un solo gesto desde el banco.
Los silbidos volvieron durante la entrada en calor y se multiplicaron cuando Álvarez por fin pisó la cancha, en el minuto 66. De ahí en más, cada vez que tocó la pelota lo castigaron con silbidos y murmullos, y hasta hubo gritos de "afuera" para uno de los futbolistas más importantes del plantel colchonero.
JULIÁN ÁLVAREZ INGRESÓ EN ATLÉTICO DE MADRID EN EL ST VS. VILLARREAL Y EL METROPOLITANO LO RECIBIÓ CON UNA LLUVIA DE SILBIDOS.
— SportsCenter (@SC_ESPN) August 23, 2026
📺 Mirá #LaLiga por #DisneyPlus Plan Premium pic.twitter.com/uMXkwNuwDf
El enojo de una parte de la hinchada tiene que ver con su deseo, expresado durante el Mundial, de sumarse a Barcelona. Pero reducir a Julián a ese conflicto ignora lo que da adentro de la cancha: un delantero de nivel mundial que la propia dirigencia, con el consejero delegado Miguel Ángel Gil al frente, se niega a dejar ir justamente por su peso futbolístico. En el mercado ya lo valúan en unos 150 millones de euros, un número que solo confirma su jerarquía.
La tensión venía subiendo desde que aparecieron pancartas en su contra en la Ciudad Deportiva de Majadahonda, un gesto excesivo para un jugador que nunca dejó de responder con goles y compromiso. Ni los intentos de Simeone por bajarle el tono al conflicto alcanzaron para frenar la postura hostil que se vivió en el Metropolitano.
El partido terminó mostrando cuánto necesita el Atlético de su goleador. El equipo se puso en ventaja con un gol de Marc Pubill, pero Villarreal lo dio vuelta con dos penales de Gerard Moreno y Georges Mikautadze, tras la expulsión de Robin Le Normand, y el conjunto colchonero apenas pudo empatar sobre la hora con un gol de Giuliano Simeone. Con Julián silbado en la banca y en la cancha, al equipo le costó mucho más de lo esperado sumar un punto.
Álvarez no respondió a las provocaciones y siguió a disposición del equipo. Una parte de la hinchada, en cambio, parece perder de vista lo que tiene: un delantero de clase mundial al que, más que silbar, debería cuidar.
Nunca vi algo así. El abucheo, su cara, los gestos. Julián Álvarez no puede estar ni un segundo más en ese club. HAGAN ALGO. pic.twitter.com/s4ic5jCIrR https://t.co/EEv1GV5rOO
— Scalonados (@Scalonados) August 23, 2026
Lejos de salir a bancar a su compatriota, días atrás Simeone eligió alinearse con la postura del club. Cuando le preguntaron por las banderas y los cánticos hostiles, el DT respondió que era "muy respetuoso" con la gente de Atlético, y avaló la postura de la dirigencia sobre el futuro de Julián: dijo que si el dueño Enrique Cerezo ya había hablado del tema, no había nada más para agregar.
Por otra parte, el entrenador afirmó en la rueda de prensa pospartido que ha sido la propia institución la que ha decidido que Julián no fuese a saludar a los hinchas, una versión que intentó poner paños fríos en un vestuario que no la pasa bien.
🚨 Simeone confirma que es el club el que ha decidido que Julián Alvarez no fuese con la afición tras el partido#LALIGAenDAZN⚽️ pic.twitter.com/upxYMAdkbo
— DAZN Fútbol (@DAZNFutbol) August 23, 2026