Un grupo integrado por ex presos políticos y ex detenidos durante la última dictadura militar difundió una carta abierta dirigida a Cristina Fernández de Kirchner, en la que expresó su solidaridad con la expresidenta y reivindicó las políticas de memoria, verdad y justicia desarrolladas durante los gobiernos kirchneristas.
En el documento, los firmantes recuerdan las experiencias de persecución, tortura, cárcel, exilio y desaparición de familiares y compañeros que atravesaron durante el terrorismo de Estado. A partir de esa experiencia, establecen un paralelismo con el escenario político actual y sostienen que existen nuevas formas de disciplinamiento contra quienes cuestionan determinados intereses de poder.
CINE POR LA SOBERANÍA Y EX PRESOS POLÍTICOS CON CRISTINA ✌🏼
— Argentina con Cristina 🇦🇷 (@argconcristina) August 22, 2026
Ex presos políticos y ex detenidos se juntaron en San José 1111 para entregarle una carta abierta a Cristina en solidaridad y en apoyo al pedido por su libertad.#CristinaLibre pic.twitter.com/IRnWVuDB30
La carta comienza con un mensaje de afecto hacia Cristina Kirchner y recupera las condiciones que, según los firmantes, atravesaron los presos y presas políticas durante la dictadura.
Entre otras situaciones, mencionan el aislamiento, las dificultades para recibir visitas, la falta de información sobre lo que ocurría fuera de las cárceles y los castigos aplicados a los detenidos. También recuerdan los casos de personas asesinadas durante supuestos traslados y destacan que los crímenes de lesa humanidad fueron posteriormente investigados y juzgados.
Los autores vinculan ese pasado con la construcción de una democracia basada, según expresan, en la participación popular, la justicia social y las políticas de derechos humanos.
Uno de los principales ejes de la carta es el reconocimiento a Cristina Kirchner por las políticas implementadas durante sus gobiernos. Los firmantes destacan especialmente las medidas relacionadas con la memoria colectiva, los derechos humanos y la ampliación de derechos, y sostienen que esas políticas permitieron recuperar para una generación el valor de la militancia política.
“Sos el orgullo de nuestra generación”, expresaron en uno de los pasajes del documento, en el que también agradecieron a la expresidenta por lo que consideran una reivindicación de las luchas políticas de quienes fueron perseguidos durante la dictadura.
La carta sostiene que las formas de disciplinamiento político cambiaron con el paso del tiempo, aunque los firmantes consideran que persiste el objetivo de castigar a quienes intentan modificar determinadas estructuras de poder.
En ese sentido, afirman que la situación de Cristina Kirchner excede su figura personal y representa, desde su perspectiva, una disputa política más amplia. “No se trata solamente de una persona”, señala el documento, que vincula las actuales circunstancias de la expresidenta con una experiencia política que, según sus autores, amplió derechos y reivindicó la soberanía y la justicia social.
Hacia el final, los ex detenidos y ex presos políticos expresaron explícitamente su solidaridad con la expresidenta: “Por eso queremos decirte que no estás sola. No estarás sola”, sostuvieron, antes de cerrar la carta con una consigna de carácter político: “Volverán el amor y las banderas. Y será victoria”.
El documento concluye con una referencia a una de las expresiones que Cristina Kirchner suele utilizar en sus discursos: “Porque, como vos decís, los pueblos siempre vuelven”.
La carta lleva la firma de más de 300 personas, entre ellas ex detenidos y presos políticos de distintos puntos del país. La nómina incluye dirigentes, militantes, referentes de organismos y personas que fueron víctimas de la represión durante la última dictadura.
Entre los firmantes aparecen Eduardo De Santis, Gerardo De Luca, Emilce Moler, Graciela Fernández Meijide? [No: quitaría esta mención porque no figura en la lista proporcionada], además de numerosos nombres vinculados con organizaciones y espacios de derechos humanos.
La adhesión colectiva busca así expresar un respaldo político y personal a Cristina desde la experiencia de quienes atravesaron la persecución estatal durante la dictadura y que, décadas después, reivindican las políticas de memoria, verdad y justicia como parte central de la democracia argentina.
Querida Cristina: queremos abrazarte en estas palabras. Nosotras y nosotros conocimos el disciplinamiento, el exterminio, la tortura y la cárcel durante la Dictadura. También atravesamos el dolor de la muerte y la desaparición de nuestros seres queridos, de compañeros y compañeras que entregaron su vida por una patria más justa.
En aquellos años, el aislamiento, las dificultades para recibir visitas, la falta de información sobre lo que ocurría fuera de los muros y la escasa actividad cotidiana formaban parte de una estrategia de castigo. Los carceleros repetían que esas condiciones harían que las mujeres salieran de prisión “locas o muertas”. A los hombres los sometieron a castigos permanentes, y algunos fueron asesinados en supuestos traslados. Estos hechos fueron relatados por ex presos y presas políticas de todo el país. Los delitos de lesa humanidad fueron juzgados en procesos orales y públicos producto de la lucha de los organismos de derechos humanos, y tras la anulación de las leyes de impunidad impulsadas por Néstor.
Hoy han cambiado las formas del disciplinamiento, pero persiguen el mismo objetivo: castigar a quienes se atreven a transformar la realidad en favor de las mayorías y escarmentar a quienes desafían los privilegios de los poderes fácticos.
Sin embargo, lo fundamental ayer, como hoy, es lo que sucede en nuestro pueblo: las pequeñas victorias, las resistencias cotidianas, el coraje colectivo y las expresiones de solidaridad que nos acercan a la verdad y a la justicia.
Construimos una democracia basada en la participación popular y en la justicia social. Por eso sabemos que ninguna persecución va a borrar lo que millones de argentinas y argentinos lograron entre todos.
Sos el orgullo de nuestra generación. Una generación que conoce el valor de la resistencia, de la solidaridad y de los sueños colectivos; que atravesó la persecución, la cárcel, la clandestinidad y el exilio, pero que también tuvo la inmensa alegría de reencontrarse con un proyecto político que reivindicó nuestras luchas y las de quienes ya no están.
Queremos agradecerte.
Gracias por devolvernos la dignidad. Gracias por devolverle al pueblo argentino la confianza en la política como herramienta de transformación. Gracias por las políticas públicas que ampliaron derechos, reconstruyeron la memoria colectiva, fortalecieron la democracia y colocaron a los derechos humanos en el centro de las políticas de Estado.
Gracias por gobernar para el pueblo aun frente a las mayores adversidades, las operaciones permanentes y las presiones de quienes nunca aceptaron que las decisiones fundamentales de la Nación fueran tomadas en beneficio de las grandes mayorías. Nunca mascota del poder.
Sabemos que son esos mismos poderes de facto, que históricamente condicionaron la vida democrática argentina, los que hoy buscan disciplinar a través de tu figura. No se trata solamente de una persona. Se trata de castigar una experiencia política que devolvió derechos, promovió la inclusión social, recuperó el valor de la militancia y volvió a poner en alto las banderas de la soberanía nacional y la justicia social.
Quienes vivimos en carne propia el terrorismo de Estado también vivimos la emoción de recuperar con orgullo la palabra “militante”, los puños en alto y los dedos en V en aquella histórica jornada de 2004 en la ex ESMA, cuando el Estado argentino se puso del lado de la memoria, la verdad y la justicia.
Por eso queremos decirte que no estás sola. No estarás sola.
Volverán el amor y las banderas. Y será victoria.
Porque, como vos decís, los pueblos siempre vuelven.