24/08/2026 - Edición Nº1294

Internacionales

Soberanía resistida

Ucrania cumple 35 años de una independencia nuevamente amenazada por Rusia

24/08/2026 | El Parlamento rompió con la Unión Soviética en 1991 y un referéndum confirmó la decisión con más del 90% de respaldo popular.



Ucrania conmemora el 24 de agosto los 35 años de la declaración que restableció su independencia y aceleró la desaparición de la Unión Soviética. El aniversario llega mientras el país continúa defendiendo su territorio frente a la invasión rusa iniciada en 2022, una guerra que transformó la fecha nacional en una afirmación cotidiana de supervivencia.

El Parlamento ucraniano aprobó el Acta de Independencia en 1991, pocos días después del fracaso de un golpe de dirigentes comunistas contra Mijaíl Gorbachov en Moscú. Los legisladores temían que otro intento autoritario anulase las reformas y devolviera todo el poder al centro soviético.


Volodímir Zelenski encabeza una ceremonia por el Día de la Bandera de Ucrania en Kyiv. Desde la invasión rusa, las celebraciones nacionales adquirieron un fuerte significado ligado a la defensa de la soberanía.

De la votación al Estado

El documento declaró indivisible el territorio y estableció que solamente la Constitución y las leyes ucranianas tendrían validez dentro de sus fronteras. La decisión recibió un respaldo parlamentario abrumador y fue confirmada el 1 de diciembre mediante un referéndum en el que más del 90% votó por la independencia.

El apoyo superó la mayoría en todas las regiones, incluidas Crimea, Donetsk y Lugansk. Ese resultado resulta central frente a las afirmaciones posteriores de que la separación había sido impuesta únicamente por dirigentes nacionalistas del oeste. Millones de ciudadanos rusohablantes también eligieron construir un Estado soberano.

La independencia de 1991 no nació sin antecedentes. En 1918, la República Popular Ucraniana había proclamado su autonomía durante la caída del Imperio ruso, pero fue derrotada y gran parte del territorio terminó dentro de la Unión Soviética. Décadas de colectivización, hambre, represión y políticas de rusificación marcaron la relación con Moscú.

Después de 1991, Ucrania heredó un enorme arsenal nuclear y aceptó entregarlo a cambio de compromisos sobre su soberanía y sus fronteras. También atravesó crisis económicas, corrupción y disputas entre proyectos políticos orientados hacia Rusia o hacia Europa. Las protestas de 2004 y 2013-2014 reclamaron elecciones más transparentes y una integración occidental.


Ucranianos recorren el centro de Kyiv durante el Día de la Independencia de 2022, junto a vehículos militares rusos destruidos y exhibidos sobre la avenida Khreshchatyk.

Rusia ocupó Crimea en 2014 y respaldó fuerzas separatistas en el Donbás. Ocho años después lanzó una invasión a gran escala con el objetivo declarado de modificar el rumbo político y militar ucraniano. La ofensiva produjo el efecto contrario en amplios sectores: fortaleció la identidad nacional, incluso entre ciudadanos que antes mantenían vínculos culturales estrechos con Rusia.

La guerra dejó ciudades destruidas, millones de desplazados y territorios ocupados. También obligó a suspender celebraciones masivas, adaptar instituciones a la ley marcial y depender de ayuda extranjera para sostener la defensa y la economía.

A 35 años, la independencia ya no se recuerda únicamente como una votación realizada durante el derrumbe soviético. Para Ucrania representa el derecho a decidir su futuro sin que una potencia vecina imponga autoridades, fronteras o alianzas mediante la fuerza.