El director detrás de clásicos como Annie Hall, Manhattan y Medianoche en París está listo para ponerse nuevamente detrás de cámaras. Woody Allen iniciará la producción de su próximo largometraje en España a partir del mes de octubre, en lo que será un nuevo hito dentro de su extensa carrera. Este proyecto marca el regreso del cineasta al formato tras el lanzamiento en 2023 de Coup de Chance, su último trabajo rodado en Francia y presentado en el Festival de Cine de Venecia.
La nueva película contará con un presupuesto estimado en torno a los 14 millones de dólares y será filmada predominantemente en idioma inglés. Aunque la trama y el elenco definitivo aún no se dieron a conocer, se sabe que la producción está reuniendo a un reparto de gran perfil internacional. La financiación cuenta con el apoyo clave del gobierno regional de Madrid, que aportó 1.5 millones de euros a través de un esquema de fondos escalonados vinculados a distintos hitos del proyecto.

Como parte de los acuerdos para la concesión del presupuesto estatal, la producción deberá cumplir con ciertas condiciones específicas impuestas por las autoridades madrileñas. Entre estas cláusulas se exige el anuncio oficial del inicio del rodaje en la capital española y la inclusión obligatoria de la palabra Madrid dentro del título final del film.
El rodaje representa el tercer proyecto cinematográfico que el cineasta realiza en territorio español a lo largo de su trayectoria. Previamente, Allen filmó en el país la aclamada Vicky Cristina Barcelona en 2008 y posteriormente Rifkin's Festival en 2020, una cinta que utilizó como telón de fondo el Festival de Cine de San Sebastián. En esta oportunidad, la producción estará a cargo de la compañía madrileña Wanda Vision, la productora habitual del realizador, Gravier Productions, y la firma 3SIX9.

A pesar de haber cumplido 90 años el año pasado y de reconocer el desgaste que implica la industria cinematográfica actual, el deseo de rodar permanece intacto en el realizador. En 2023, Allen confesó en una entrevista con el periódico The Guardian que hoy en día encuentra que el proceso de conseguir financiación para una película es "un dolor de cabeza". Sin embargo, el director matizó sus palabras al asegurar que la creatividad sigue impulsándolo a trabajar.
En esa misma conversación, el cineasta dejó en claro que su retiro no depende de la falta de historias por contar, sino del respaldo financiero. "Pero si alguien aparece, llama y dice que quiere respaldar la película, entonces lo consideraría seriamente. Probablemente no tendría la fuerza de voluntad para decir que no, porque tengo muchas ideas", afirmó Allen.