El primer ministro de Nueva Zelanda, Christopher Luxon, anunció el lunes 24 de agosto un proyecto que impediría a los menores de 16 años usar redes sociales. Las plataformas de alto riesgo, entre ellas Instagram, TikTok, Snapchat y Facebook, deberían comprobar la edad y podrían recibir multas de hasta el 10% de sus ingresos globales. No habría sanciones para niños, padres ni tutores.
La propuesta sigue la prohibición australiana vigente desde diciembre de 2025, pero reemplaza la multa fija de 49,5 millones de dólares australianos por una penalidad proporcional. Luxon apoyó la iniciativa en una cifra oficial: uno de cada tres adolescentes neozelandeses de 13 a 17 años pasa al menos cinco horas diarias en redes, con consecuencias sobre sueño, educación, salud mental y vida familiar.
El control admitiría datos de las cuentas, estimación facial, servicios de identidad digital y documentos oficiales. Las plataformas usadas por niños también deberían evaluar sus riesgos, explicar cómo los reducen y responder ante un regulador del Departamento de Asuntos Internos. El marco alcanzaría tecnologías emergentes, incluidas las plataformas de compañía mediante inteligencia artificial, aunque el trámite deberá precisar qué servicios serán clasificados como de alto riesgo.
Dos socios de la coalición votarán contra la iniciativa, por lo que el Partido Nacional no tiene asegurada su aprobación. ACT, encabezado por David Seymour, cuestiona la eficacia del veto y el efecto de los controles sobre la privacidad adulta. New Zealand First, liderado por Winston Peters, considera que la responsabilidad principal corresponde a los padres. El Partido Laborista pidió aclaraciones antes de fijar posición.
El calendario invalida la fecha de votación del borrador original: el 1 de octubre está prevista la disolución del Parlamento, no una decisión sobre la ley. La última sesión ordinaria se espera para el 24 de septiembre y los proyectos inconclusos caducarán, aunque el nuevo Parlamento podrá restablecerlos. Sin ACT y New Zealand First, el texto podría debatirse, pero no completar todas las etapas de esta legislatura.

El próximo paso formal es la primera lectura, pero el futuro del proyecto dependerá de la elección general del 7 de noviembre y del nuevo Parlamento. Si se retoma, el debate se concentrará en el alcance del 10%, la definición de plataforma de alto riesgo y las garantías para que verificar la edad no derive en identificación masiva. Hasta entonces, Nueva Zelanda tiene una iniciativa presentada, no una prohibición vigente.