La delicada salud de Harald V volvió a poner bajo la lupa los protocolos de las casas reales europeas y abrió una pregunta que en España tiene un antecedente reciente. El rey de Noruega, de 89 años, continúa hospitalizado después de que su estado empeorara durante el fin de semana. Está recibiendo antibióticos por una infección bacteriana en la sangre y respondió al tratamiento, mientras el príncipe heredero Haakon ejerce temporalmente como regente.
Harald permanece vivo y su condición fue definida como estable en el último parte disponible. Sin embargo, la situación reactivó interrogantes sobre cómo reaccionarían otras monarquías europeas ante una eventual muerte del soberano, especialmente la española, que mantiene vínculos estrechos con la familia real noruega.

Felipe VI es, además, padrino de bautismo de la princesa Ingrid Alexandra, hija de Haakon y segunda en la línea de sucesión al trono. Ese vínculo convierte cualquier escenario relacionado con Harald en un asunto de especial sensibilidad para Zarzuela.
El episodio que vuelve a mencionarse ocurrió en septiembre de 2022, tras la muerte de Isabel II. España no decretó entonces luto nacional por el fallecimiento de la monarca británica, aunque algunas administraciones autonómicas sí adoptaron medidas propias. La Comunidad de Madrid, por ejemplo, declaró tres jornadas de duelo oficial.
Felipe VI realizó, sin embargo, un gesto institucional desde la Corona. La noche del 8 de septiembre, mientras participaba de un acto en el Real Alcázar de Sevilla, el guión del Rey fue colocado a media asta. La misma señal de duelo se repitió al día siguiente en el Palacio de la Zarzuela.
El detalle no es menor. Aunque muchas veces se habla de “estandarte real”, técnicamente el guión y el estandarte son enseñas diferentes. En aquel momento, la información difundida se refirió específicamente al guión de Felipe VI.
No existe evidencia pública de que aquella decisión haya sido una respuesta o un desafío al Gobierno por no declarar luto nacional. Sí quedó, en cambio, como un precedente de cómo la Casa del Rey puede expresar duelo mediante sus propios símbolos sin necesidad de que exista una medida general para todo el Estado.
En caso de una futura muerte de Harald V, el Gobierno español tendría que decidir si corresponde establecer luto nacional. No existe un automatismo que obligue a hacerlo por el fallecimiento de un jefe de Estado extranjero.
Felipe VI, por su parte, podría adoptar gestos dentro de la Casa Real, como ocurrió con Isabel II. Por ahora, cualquier comparación pertenece al terreno de las hipótesis: Harald continúa hospitalizado y bajo tratamiento. Pero el precedente de 2022 explica por qué una decisión aparentemente protocolar podría volver a convertirse en un gesto observado con atención tanto dentro como fuera de España.