27/08/2026 - Edición Nº1297

Internacionales

Independencia incómoda

Bielorrusia recuerda 35 años desde que su soberanía se volvió constitucional

25/08/2026 | El Parlamento colocó las leyes nacionales por encima de las soviéticas tras el fracaso del golpe de Moscú, aunque la fecha ya no es fiesta oficial.



El Parlamento bielorruso otorgó fuerza constitucional a su Declaración de Soberanía el 25 de agosto de 1991 y convirtió un pronunciamiento político en la base jurídica de la independencia. La decisión llegó después del fracaso del golpe comunista en Moscú y colocó las leyes de la república por encima de las normas de la Unión Soviética.

La declaración original había sido aprobada el 27 de julio de 1990. Reconocía la supremacía del poder bielorruso dentro de sus fronteras, proponía instituciones propias y afirmaba autonomía en las relaciones exteriores. Sin embargo, durante más de un año mantuvo un valor principalmente político porque la Constitución soviética continuaba vigente.


Representantes de Bielorrusia, Rusia y Ucrania durante la firma de los Acuerdos de Belavezha en diciembre de 1991, el pacto que declaró terminada la existencia de la Unión Soviética.

Del golpe a la ruptura

En agosto de 1991, dirigentes de línea dura intentaron destituir a Mijaíl Gorbachov y frenar la desintegración de la Unión Soviética. El fracaso del golpe debilitó al Partido Comunista y aceleró las decisiones independentistas en varias repúblicas. Bielorrusia convirtió entonces la declaración en ley constitucional y abrió el camino para transformar sus instituciones.

El país adoptó posteriormente el nombre de República de Bielorrusia y recuperó la bandera blanca, roja y blanca junto con el escudo de la Pahonia. El dirigente parlamentario Stanislav Shushkévich participó en diciembre, junto con Boris Yeltsin y Leonid Kravchuk, de los acuerdos de Belavezha que declararon terminada la Unión Soviética.

La transición fue diferente de las revoluciones nacionales ocurridas en los países bálticos. Una parte importante de la sociedad bielorrusa conservaba vínculos económicos, culturales y lingüísticos estrechos con Rusia. En el referéndum soviético de marzo de 1991, una amplia mayoría había apoyado mantener una unión reformada.

Alexander Lukashenko ganó la presidencia en 1994 y construyó un sistema cada vez más centralizado. Un referéndum realizado en 1995 reemplazó los símbolos recuperados por versiones cercanas a los utilizados durante el período soviético. Otra consulta en 1996 modificó instituciones, amplió poderes presidenciales y trasladó la fiesta oficial de la independencia al 3 de julio, aniversario de la liberación de Minsk en 1944.


Una multitud se concentra frente a la sede del Soviet Supremo en Minsk durante el proceso que llevó a Bielorrusia a consolidar su soberanía en 1991.

Por esa razón, el 25 de agosto posee importancia histórica aunque actualmente no sea celebrado como Día de la Independencia por el gobierno. Sectores democráticos también conmemoran el 27 de julio o el 25 de marzo, fecha de la efímera República Popular Bielorrusa proclamada en 1918.

La crisis posterior a las elecciones de 2020 profundizó la división. Protestas masivas fueron reprimidas, miles de personas resultaron detenidas y dirigentes opositores partieron al exilio. El gobierno aumentó su dependencia de Moscú y permitió que territorio bielorruso fuera utilizado durante la invasión rusa de Ucrania.

A 35 años, la fecha plantea una pregunta central: la independencia jurídica puede existir mientras el espacio político se encuentra cerrado y la seguridad nacional depende profundamente de otra potencia. La decisión de 1991 creó un Estado soberano; su contenido democrático continúa siendo objeto de disputa.