Ucrania utilizó el 35º aniversario de su independencia para mostrar algo más que resistencia política frente a Rusia: una capacidad militar cada vez más desarrollada dentro del propio país. Sobre Kiev volaron drones militares durante los actos oficiales, mientras vehículos navales no tripulados recorrieron el río Dniéper y plataformas terrestres robotizadas avanzaron por una de las principales avenidas de la capital.
La exhibición coincidió con el pedido de Volodímir Zelenski de acelerar la producción de misiles de crucero para ampliar durante el próximo invierno los ataques contra objetivos dentro de Rusia. Kiev ya intensificó sus operaciones de largo alcance contra refinerías e infraestructura logística rusa, mientras Moscú explota la escasez ucraniana de interceptores antibalísticos para aumentar sus ataques contra ciudades alejadas del frente.
El salto industrial quedó reforzado por el anuncio británico realizado durante la visita del primer ministro Andy Burnham a Kiev. Londres autorizó a la fabricante europea MBDA a revelar información clasificada sobre componentes británicos utilizados en el misil de crucero SCALP, tecnología que Francia y Reino Unido comparten en el sistema relacionado con el Storm Shadow.
El objetivo es facilitar líneas locales de ensamblaje en Ucrania, reduciendo gradualmente la dependencia de arsenales extranjeros para las operaciones de largo alcance. El efecto, sin embargo, no será inmediato: la asistencia permitirá desarrollar capacidad industrial propia, pero especialistas citados por AP consideran que los primeros misiles ensamblados localmente podrían no estar disponibles operacionalmente hasta 2027.

El mensaje llega mientras las negociaciones impulsadas por Estados Unidos para poner fin a la guerra permanecen estancadas por la disputa territorial. Rusia exige que Ucrania entregue las zonas del Donbás que todavía controla, una condición rechazada por Kiev, mientras los combates continúan a lo largo de un frente de aproximadamente 1.200 kilómetros.

La ceremonia del Día de la Independencia mostró así una evolución de la estrategia ucraniana: la soberanía ya no se presenta únicamente como la capacidad de conservar territorio, sino también como la posibilidad de fabricar las armas necesarias para sostener la guerra. Ese proceso ya acompaña una campaña de ataques sobre territorio ruso, incluida la ofensiva con drones que alcanzó este lunes varios centros logísticos de Ozon en el sur de Rusia.