25/08/2026 - Edición Nº1295

Política

TRABAJO

Jorge Macri estrena un mecanismo para sostener el trabajo en tiempos de crisis

25/08/2026 | El Gobierno porteño puso en marcha un procedimiento para intervenir de manera preventiva ante dificultades pongan en riesgo a los puestos de trabajo.



El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires decidió darle una nueva herramienta a su política laboral: intervenir antes de que una crisis empresarial se transforme en despidos o suspensiones. A través de la Resolución N.º 928/SECTE/26, la Secretaría de Trabajo y Empleo porteña estableció un procedimiento preventivo destinado a detectar situaciones de riesgo y generar una instancia institucional de negociación entre empresas y trabajadores.

La medida se inscribe dentro de los Procedimientos Preventivos de Crisis contemplados por la Ley Nacional de Empleo y busca que la autoridad laboral no tenga que esperar a que el conflicto estalle para actuar. La apuesta política de la gestión de Jorge Macri es que el Estado pueda intervenir cuando todavía existen alternativas para sostener la actividad y preservar puestos de trabajo.

Un Estado que busca llegar antes del conflicto

El subsecretario de Trabajo y Empleo de la Ciudad, Horacio Bueno, planteó que la decisión apunta precisamente a modificar la lógica de intervención estatal frente a las crisis laborales. “Cuando el Estado tiene herramientas para anticiparse a un problema, no puede quedarse de brazos cruzados”, sostuvo.

El procedimiento podrá activarse a pedido de la empresa, de una asociación sindical con personería gremial o incluso de oficio por parte de la Secretaría de Trabajo y Empleo. Para ello deberán existir elementos objetivos que permitan prever posibles despidos o suspensiones.

Horacio Bueno, secretario de Trabajo y Empleo de CABA.

La intención es abrir una mesa de negociación cuando todavía exista margen para encontrar soluciones. En lugar de intervenir únicamente cuando los trabajadores ya fueron despedidos o cuando una empresa anunció el cierre, la Ciudad pretende analizar previamente las causas del problema y explorar alternativas.

Empresas, sindicatos y trabajadores en la misma mesa

La presentación deberá realizarse a través de la plataforma de Trámites a Distancia (TAD) y deberá incluir información sobre la situación de la empresa, los trabajadores potencialmente afectados y documentación económica, financiera, contable y laboral.

También deberán detallarse las medidas que la empresa proyecta adoptar. A partir de esa información, la autoridad laboral tendrá un plazo de 48 horas para verificar la admisibilidad del pedido y deberá convocar a una primera audiencia dentro de los cinco días.

El mecanismo busca así formalizar una instancia de diálogo en la que puedan participar las partes involucradas antes de que la crisis derive en una decisión irreversible.

Diez días para negociar alternativas

Si durante la primera instancia no se alcanza un acuerdo, se abrirá un período de negociación de diez días. Durante ese lapso, la autoridad laboral podrá promover reuniones de conciliación, requerir información adicional y formular propuestas destinadas a preservar los puestos de trabajo y sostener la actividad productiva.

Uno de los puntos centrales del procedimiento es que, mientras permanezca abierto, el empleador no podrá ejecutar las medidas proyectadas. De esta manera, la herramienta pretende generar un período de tiempo en el que las partes puedan discutir alternativas sin que la empresa avance inmediatamente con despidos o suspensiones.

Tecnología y empleo: el otro frente de la discusión

La resolución también aparece vinculada con una transformación más amplia del mercado laboral. La incorporación de nuevas tecnologías, los cambios en los procesos productivos y las modificaciones en los hábitos de consumo están obligando a numerosas empresas a revisar sus estructuras.

Desde la Secretaría de Trabajo y Empleo sostienen que esos procesos no deberían traducirse automáticamente en pérdida de puestos de trabajo. La capacitación, la inversión y los acuerdos entre empleadores y trabajadores aparecen como algunas de las alternativas que pueden explorarse antes de recurrir a medidas de reducción de personal.

“Muchas veces una crisis no significa que una empresa haya dejado de ser viable”, explicó Bueno. Desde esa perspectiva, el nuevo procedimiento pretende que la discusión laboral incorpore también la posibilidad de adaptación de las empresas sin que el costo recaiga directamente sobre los trabajadores.

La apuesta política de Jorge Macri

La decisión forma parte de una política con la que la administración encabezada por Jorge Macri busca mostrar una presencia activa del Estado en materia laboral, pero con una lógica centrada en la prevención y el diálogo entre las partes.

Bueno destacó que la Ciudad tiene una característica particular dentro de la estructura productiva argentina: su principal activo es el capital humano. La definición cobra especial relevancia en un escenario de transformación tecnológica, donde las capacidades y conocimientos de los trabajadores adquieren un peso cada vez mayor. “Cuidar el empleo es cuidar uno de los principales activos que tiene la Ciudad”, afirmó el funcionario.

Jorge Macri.

La nueva herramienta, en definitiva, plantea un cambio de momento para la intervención estatal: llegar antes de que el conflicto se convierta en despidos. La eficacia del mecanismo dependerá ahora de su utilización concreta y de la capacidad de empresas, sindicatos y autoridades para alcanzar acuerdos cuando todavía exista margen para evitar que una crisis termine pagando su costo sobre los trabajadores.

 

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