Estados Unidos reabrió el lunes 24 de agosto el cruce de Douglas, Arizona, para recibir ganado bovino desde Agua Prieta, Sonora, dentro de un esquema gradual condicionado al control sanitario. El primer movimiento rondó las 750 cabezas y México prevé aumentar el flujo progresivamente, mientras el Departamento de Agricultura estadounidense mantiene cerrados los demás pasos ganaderos del sur y somete cada animal a inspección completa.
La reapertura llega con un cambio relevante en el mapa sanitario de Sonora: el estado registra dos casos activos, en Álamos y Yécora, dentro de un brote que suma 39.470 casos acumulados y 1.937 activos en México al corte del 23 de agosto. NewsDigitales ya había seguido el cierre inverso de la frontera en junio, cuando México restringió animales desde Estados Unidos por detecciones del parásito.
El mecanismo de apertura es más limitado que una normalización total del comercio ganadero. APHIS habilitó Douglas desde el 24 de agosto, pero mantiene sin fecha los pasos de Santa Teresa y Columbus, en Nuevo México, y dejó expresamente sujeto el calendario a la evolución sanitaria en Sonora y Chihuahua. El protocolo exige inspección individual y permite pausar nuevamente el tránsito si las auditorías posteriores detectan un aumento del riesgo.
Para los productores mexicanos, recuperar Agua Prieta devuelve una vía comercial clave, aunque un solo puerto no repone de inmediato el volumen previo al cierre. Del lado estadounidense, la presión de oferta sigue siendo estructural: el inventario nacional comenzó 2026 con 86,2 millones de bovinos, el nivel más bajo desde 1951. Por eso, la reapertura puede aliviar a la cadena ganadera antes de producir un efecto perceptible sobre los precios minoristas de la carne.

El principal límite está en la propia condición que permitió reabrir. Sonora fue elegido como punto inicial por su menor riesgo relativo y sus controles, pero el hallazgo de casos activos obliga a sostener barridos, trazabilidad, tratamiento de animales y liberación de insectos estériles sin interrupciones. La expansión del gusano barrenador mantiene abierta la posibilidad de nuevas restricciones si el parásito se aproxima a las zonas exportadoras o Washington considera insuficientes las medidas del plan conjunto.

El próximo indicador no será solamente cuántas cabezas cruzan por Agua Prieta, sino si Douglas permanece operativo y si USDA autoriza después Santa Teresa y Columbus. También será decisiva la evolución de los casos en Sonora y Chihuahua, porque el esquema estadounidense puede modificarse con nuevas auditorías. Si el riesgo se mantiene contenido, México recuperará gradualmente capacidad exportadora; si aumenta, la reapertura puede quedar reducida a una ventana temporal y no a un regreso estable del comercio.